El futuro nuclear en Cataluña en la cuerda floja tras Almaraz

El reciente proceso iniciado por el Gobierno de España para estudiar la prórroga de la central nuclear de Almaraz, situada en Cáceres, ha generado una gran inquietud en el calendario nuclear de Cataluña. Este movimiento ha abierto la puerta a una posible extensión del funcionamiento de las centrales atómicas en Tarragona, lo que podría tener un impacto significativo en la política energética del país.

En una intervención durante la cumbre climática COP30 en Belém, Brasil, la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, confirmó que Almaraz es la «única» central que ha solicitado formalmente la ampliación de su operación. A pesar de esto, la empresa que gestiona las plantas nucleares catalanas, la Asociación Nuclear Ascó-Vandellós II (ANAV), ha expresado su interés en seguir los mismos pasos que Almaraz, lo que ha generado una gran expectación entre los actores involucrados.

Condiciones del Gobierno y futuro incierto

Aagesen recordó que el calendario de cierre de las centrales nucleares fue acordado en 2019 con sus propietarios, pero enfatizó que las condiciones impuestas por el Gobierno son claras: «No íbamos a permitir que el coste de cualquier ampliación repercutiera sobre los consumidores o sobre los ciudadanos». En este contexto, el Ministerio para la Transición Ecológica ha enviado al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) el informe necesario sobre la solicitud de prórroga de Almaraz, cuya fecha de cierre está prevista para 2027 y 2028.

Agesen subrayó que tienen «el mayor respeto» por el informe técnico del CSN, el cual tiene hasta el 1 de septiembre de 2027 para emitir su valoración, evitando así «invadir» sus competencias.

ANAV y la posibilidad de prolongar la vida útil de las plantas

El director general de ANAV, Paulo Santos, anunció que las centrales de Ascó I, Ascó II y Vandellós II están «preparadas» técnicamente para continuar operando si se les permite. La posibilidad de alargar la vida útil de las plantas ha sido recibida como una «buena noticia» por ANAV, que considera que el caso de Almaraz puede ser un modelo a seguir para posponer los cierres programados. Según el calendario vigente, Ascó I debe cerrar en 2030, Ascó II en 2032 y Vandellós II en 2035.

La empresa ha informado que realiza una inversión anual de entre 90 y 100 millones de euros en seguridad y fiabilidad, y ha añadido que para una hipotética quinta década de funcionamiento sería necesaria una nueva revisión periódica de seguridad, la última de las cuales se llevó a cabo entre 2020 y 2021.

Las centrales de Ascó y Vandellós II produjeron el 59% de la energía consumida en Cataluña en 2024, lo que subraya su importancia en el sistema energético catalán.

La nueva postura de ANAV a favor de la prórroga se produce en un contexto de intenso debate técnico y político sobre la viabilidad del sistema eléctrico español. Este debate se ha reavivado tras el «cero energético» que afectó a la península el pasado 28 de abril, cuando las tres centrales catalanas sufrieron una parada automática debido a la caída de frecuencia en la red eléctrica, lo que llevó a que las plantas fueran alimentadas por generadores diésel como medida de seguridad.

Este incidente ha servido como argumento para los defensores de la extensión de la vida útil de las nucleares. El expresidente de Red Eléctrica, Jordi Sevilla, comentó que España debería conceder una prórroga al parque nuclear y aplazar la decisión final hasta 2030, advirtiendo que «da mucho miedo que nos precipitemos a un cierre cuando todo lo demás es una hipótesis», defendiendo así la potencia de las nucleares como un refuerzo ante un sistema cada vez más dependiente de las energías renovables.