El Banco Sabadell se enfrenta a un momento crucial en su historia con la convocatoria de dos juntas de accionistas el 6 de agosto de 2023, donde se decidirá la aprobación de la venta de su filial británica TSB al Banco Santander por 3 100 millones de euros, así como la distribución de un macrodividendo extraordinario de 2 500 millones de euros. Este movimiento se interpreta como una estrategia defensiva para repeler la oferta pública de adquisición (opa) lanzada por BBVA.
La venta de TSB y el macrodividendo se desarrollan en un contexto en el que BBVA está evaluando si continuar con la opa tras las decisiones de los accionistas del Sabadell. A pesar de que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) dio luz verde a la operación en abril, el Gobierno español ha endurecido las condiciones, prohibiendo la fusión entre ambas entidades durante al menos tres años por razones de interés general.
La situación ha llevado a que los accionistas del Sabadell se reúnan en un mes de agosto, tradicionalmente considerado como periodo de vacaciones, lo que podría influir en la participación. No obstante, se espera que la aprobación sea favorable, ya que la dirección del banco, liderada por Josep Oliu, busca consolidar el apoyo de sus accionistas antes de que se abra el periodo de aceptación de la opa, previsto para septiembre.
Este plan se alinea con el nuevo enfoque estratégico del banco, que prevé remunerar a sus accionistas con 6 300 millones de euros en los próximos tres años, incluyendo el dividendo extraordinario. A finales de julio, César González-Bueno, CEO de Sabadell, presentó este plan, que busca fortalecer la posición financiera de la entidad.
Por su parte, BBVA mantendrá un seguimiento cercano de los resultados de las juntas de accionistas del Sabadell. En su última presentación de resultados, el consejero delegado, Onur Genc, subrayó que la decisión de continuar con la opa dependerá de cómo se desarrollen estos eventos. Genc también dejó claro que la entidad tiene el derecho de retirar la oferta si la venta de TSB y el macrodividendo son aprobados, aunque no se proporcionaron garantías sobre el futuro de la operación.
Las recientes especulaciones han llevado a BBVA a retrasar el periodo de aceptación de la opa hasta septiembre, en parte para evitar abrir el proceso en agosto, un mes considerado inhabil para estas transacciones. El futuro de la opa dependerá de la rentabilidad y el atractivo que BBVA estime que tiene el Sabadell después de la venta de TSB y la distribución del dividendo.
En conclusión, el Banco Sabadell se encuentra en una encrucijada que podría definir su futuro. La decisión de sus accionistas en las juntas del 6 de agosto será clave para determinar el rumbo de la entidad y su capacidad para resistir la presión de BBVA.
