Oriol Grau presenta su monólogo íntimo en Barcelona tras años de silencio

Oriol Grau, conocido humorista y figura habitual de los programas de Andreu Buenafuente, regresa al escenario con su monólogo titulado La mare, el dimoni i jo, que se estrenó en la sala Trono de Tarragona. Este espectáculo, que tiene lugar en la sala Versus Glòries de Barcelona, ofrece una mirada íntima y personal sobre su trayectoria profesional y los personajes que han marcado su carrera.

Grau, que ha estado alejado de los platós de televisión durante un tiempo, ha decidido presentarse cara a cara con el público en un formato más cercano. Acompañado del músico Roger Conesa Mathioux, el espectáculo está dirigido por Roberto G. Alonso. El humorista explicó que la idea de realizar un monólogo surgió del productor Joan Negriet, quien le sugirió que ya tenía edad suficiente para hacerlo. “Con 62 años ya tengo edad de hacer uno”, comentó Grau, quien se sintió motivado por la propuesta.

Un monólogo sobre la autoficción

En La mare, el dimoni i jo, Oriol Grau aborda su trayectoria en el mundo del teatro y su evolución personal. “Habla de cómo empecé en el mundo del teatro y de cómo evolucionó”, destacó. El humorista también reflexiona sobre su tiempo en El Terrat y su carrera televisiva, todo ello presentado de una manera fresca y ágil. A lo largo del monólogo, Grau incorpora diálogos con personajes icónicos que interpretó en la radio, como la Padrina Josefina o el Iaio Perico, lo que añade un toque nostálgico y humorístico al espectáculo.

Uno de los personajes más destacados es Palomino, quien, según Grau, “marcó demasiado mi carrera”. Sin embargo, el humorista aseguró que ya lo ha perdonado, reconociendo que este personaje le brindó muchas satisfacciones y oportunidades de expresarse en formas que él nunca habría imaginado. “Hablo de mi carrera artística, pero con fantasía, la ficción de la autoficción”, agregó.

Recuerdos y realidades sobre su madre

El título del monólogo también lleva consigo una reflexión sobre su madre, aunque Grau aclara que es un personaje ficticio: “La madre y el demonio son falsos. Me la he inventado, no quiere que haga de actor, y es más cruel y tiene más juego dramático que mi madre, que era buena persona”. En cuanto a la realidad sobre su familia, Grau confirmó que sus padres no se opusieron a su carrera artística, pero le dejaron claro que tendría que “apañarse” solo, una expresión que resuena con la cultura familiar.

El humorista, que inició su carrera en Ràdio Reus junto a Buenafuente, reflexiona sobre cómo su vida cambió a partir de ese momento: “Fue un antes y un después. Él me llamó, fui a Barcelona y nos salió bien”. A lo largo de su carrera, ha trabajado en numerosos proyectos, desde su papel como Palomino hasta su dirección de programas en TV3, donde estuvo al frente de programas de entretenimiento.

Pese a su éxito en la televisión y el teatro, Grau decidió regresar a Tarragona, donde siente que se vive mejor y se puede disfrutar de una mayor tranquilidad: “Uno ya tiene una edad y quiere más tranquilidad”. En la actualidad, también se dedica a la enseñanza, impartiendo clases sobre comunicación no verbal y lenguaje corporal en la universidad, lo que refleja su deseo de seguir contribuyendo al mundo del arte y la cultura de diferentes formas.

Con una carrera rica y variada, Oriol Grau se presenta ante el público con un monólogo que promete ser un viaje a través de su vida y su arte, con un enfoque que combina la risa, la nostalgia y la reflexión.