La próxima Bienal de Arte de Venecia será el escenario donde los artistas catalanes Clàudia Pagès y Oriol Vilanova presenten sus obras, revelando historias ocultas que residen en objetos cotidianos y en detalles a menudo invisibles. Pagès representará a Cataluña y las Islas Baleares con su macroinstalación titulada Paper tears [Lágrimas de papel], construida a partir de marcas de agua del siglo XV encontradas en el Museo Molino Papelero de Capellades.
Las marcas de agua, también conocidas como filigranas, tienen una rica historia. Se usaban para identificar al creador del papel y a su encargado, y pueden variar desde formas sencillas, como una cruz, hasta diseños complejos, incluyendo escudos o imágenes de animales. Clàudia Pagès, que también es autora de la novela Més de dues aigües (Empúries), explica: «No soy historiadora, la historia la uso durante la investigación, y la hago mía con la escritura y la performance».
Conexiones históricas y presentes duros
Durante su investigación, Pagès descubrió que las rutas de la seda y del papel eran las mismas, y que la población musulmana desempeñó un papel crucial como importadores de papel. «Este proyecto me ha permitido afrontar un presente muy duro, observándolo de frente. Los momentos violentos de nuestra historia me han ayudado a entender la situación actual, marcada por genocidios y expulsiones, y el creciente islamofobia en Cataluña», añade Pagès.
En Venecia, la artista mostrará las filigranas del siglo XV del archivo del museo. «Son dibujos muy naïf: hay perros, unicornios, barcos… parecen hechos por niños. Pero cuando miras el contexto histórico de su creación, todo resulta impactante», explica.
El segundo artista catalán en la Bienal es Oriol Vilanova, quien presentará el proyecto Las restas. Vilanova es conocido por su vasta colección de postales, que adquiere en mercados de segunda mano. En esta ocasión, incluirá más de 50 000 postales de las cientos de miles que posee.
La historia a través de las postales
Oriol Vilanova, que también ha trabajado con dinámicas sociales en los mercados de segunda mano, señala que el título Los restos es una metáfora de los materiales con los que trabaja. «Los mercados de viejo son espacios de digestión de la historia, donde los objetos llegan como si fuera la última fiesta antes de su destrucción», explica.
Las postales, aunque parecen objetos banales, están cargadas de significado. «No son neutras; en realidad, metabolizan el mundo y lo integran», afirma Vilanova. A través de su obra, busca dar nueva vida a estos materiales que la historia ha olvidado. «Lo interesante es cómo la mirada transforma imágenes que, a primera vista, no tienen contenido político», añade.
El proyecto de Vilanova cuenta con la comisaría de Carles Guerra, quien organizó una gran exposición de sus obras en la Fundación Tàpies. Guerra destaca que el arte contemporáneo hoy requiere una postura política clara. «El mundo del arte está marcado por el neoliberalismo, y el trabajo de Oriol encuentra un espacio de colectividad en un mercado humilde y subsidiario», concluye.
