El acceso principal a Sóller se vio gravemente afectado el pasado viernes debido a un colapso de tráfico en la carretera del Desvío. Esta situación se agravó por la reciente reforma circulatoria que obliga a todos los vehículos, tanto residentes como visitantes, a utilizar esta vía para llegar al núcleo urbano, eliminando la posibilidad de acceso alternativo por la calle Isabel II que existía hasta hace un mes.
El tráfico se convirtió en un auténtico caos, con retenciones que se extendieron hasta el túnel de Sóller y más allá, lo que llevó a la Policía Local a cerrar intermitentemente el túnel para evitar que los vehículos quedaran atrapados en su interior. Según el concejal de Gobernación, Carlos Darder, la afluencia de coches alcanzó picos de 1.300 vehículos por hora al mediodía, lo que superó la capacidad de la carretera.
Medidas y reacciones ante el colapso
Para mitigar la situación, se tomó la decisión de cerrar la rotonda de Cetre durante las horas punta, lo que obligó a los coches que provenían del Port a recorrer un kilómetro adicional para cambiar de sentido, lo que contribuyó aún más a la congestión general. La respuesta de los ciudadanos no se hizo esperar, y muchos expresaron su malestar a través de las redes sociales, debatiendo sobre las causas del problema.
Los conductores locales atrapados en el tráfico este viernes atribuyeron la situación a la reforma que limita el acceso al centro por la rotonda de Cetre. Desde la oposición, el grupo político Seny y Sentit criticó al ayuntamiento por llevar a cabo un cambio de acceso que, según ellos, era «previsible» en cuanto a sus consecuencias.
Carlos Darder, del PP, subrayó que «la saturación llegaba hasta la vía de cintura de Palma» y advirtió que «esta afluencia de coches no la puede asumir esta carretera a su paso por Sóller, ni ninguna otra». A pesar de las críticas y el descontento general, la opinión ciudadana permanece dividida, con algunos apoyando la reforma en busca de una mejor organización del tráfico en el municipio.
