Incendio en Aliseda arrasa 4.000 hectáreas y cubre el cielo de humo

Un incendio forestal que lleva varios días activo en la zona de Aliseda, en Cáceres, ha arrasado ya 4.000 hectáreas y ha cubierto el cielo de humo gris, ocultando la emblemática Sierra de San Pedro. Aunque la situación evoluciona de manera favorable, los vecinos enfrentan el séptimo día consecutivo de incendios en Extremadura con una mezcla de calma y preocupación.

En el bar La Montería, ubicado junto al puesto de mando, se encuentran varios efectivos de emergencias, incluidos dos camiones de bomberos de Murcia y un vehículo de Cruz Roja, que colaboran en las labores de extinción. Allí, Juan Carlos Blázquez y Cruz León expresan su tranquilidad al afirmar que “el viento lleva el fuego hacia el otro lado”, aunque reconocen que la situación en Alburquerque, donde el fuego ha estado a solo doce kilómetros del municipio, les inquieta.

El impacto en la comunidad

A pesar de la aparente normalidad, la angustia se siente en el ambiente. Tina, una vecina que lleva más de treinta años en Aliseda, confiesa que vive el incendio con miedo, describiendo la escena: “Hoy me he levantado y esto parece Londres, todo lleno de niebla por el humo”. Aunque admite que la comunidad se siente menos amenazada, no oculta su frustración por la magnitud del desastre: “Es una impotencia enorme. Ver la Sierra de San Pedro ardiendo es un golpe muy duro”.

La conversación entre los vecinos también gira en torno a las pérdidas en el campo, donde varios propietarios han sufrido daños significativos. Dos jubilados del sector agrícola comentan que, hasta ahora, se han quemado “cuatro o cinco fincas”, algunas de ellas con ganado dentro. Uno de ellos menciona a un amigo ganadero que, tras perder su finca, se vio obligado a transportar piensos para sus vacas, que quedaron sin alimento.

Preocupación por el patrimonio natural

En otro punto del pueblo, Eloísa Blázquez expresa su preocupación por las consecuencias medioambientales del incendio. “Lo que más nos duele es la sierra: la fauna, los alcornocales”, señala, añadiendo que la economía local también se ve afectada. “Aquí vivimos en parte del turismo y de la caza mayor. Cuando ese terreno se quema, también se pierde dinero y trabajo para muchas familias”.

El ambiente se torna sombrío mientras el cielo gris hace perder la noción del tiempo. Los vecinos de Aliseda, tradicionalmente vinculados a la caza y la ganadería, enfrentan la adversidad con la esperanza de que lo peor haya pasado. Sin embargo, la devastación del fuego deja una huella profunda en su comunidad, y la incertidumbre sobre el futuro persiste en el aire.