La polémica por el mapa de 700.000 euros en Baleares

Un mapa náutico del año 1447, elaborado por el cartógrafo mallorquín Pere Rosell, ha sido adquirido por el Consell de Mallorca en una subasta en Londres por 600.000 libras esterlinas, lo que equivale a aproximadamente 700.000 euros. Esta pieza histórica ya forma parte del patrimonio cultural de Baleares, generando un intenso debate en torno a su valor y pertenencia.

La cartografía es una ciencia fascinante que nos permite descubrir no solo destinos, sino también la manera en que nuestros antepasados surcaron los mares. Este mapa, considerado un tesoro de la cartografía medieval, destaca por su intrincado diseño de 16 redes loxodrómicas, líneas que revolucionaron la navegación en la era de la exploración.

Un legado histórico en disputa

Pere Rosell fue un destacado miembro de la escuela mallorquina de cartógrafos y dejó un legado significativo al firmar hasta diez mapas de navegación a lo largo de su carrera. La carta portulana recientemente subastada es la más antigua que se conoce y refleja la rica tradición marítima de Mallorca durante la Edad Media.

El mapa fue inicialmente un encargo de la familia Martelli, una influyente estirpe de Florencia, y permaneció en su poder durante generaciones. Sin embargo, su trayectoria se diversificó y, en 1968, terminó en manos de un anticuario en Chicago. Después de décadas en el extranjero, esta obra ha sido repatriada para su conservación y estudio por parte del gobierno balear.

Reacciones y controversias

La adquisición del mapa no ha estado exenta de polémica, especialmente en el ámbito del independentismo catalán, que lo reclama como parte de su patrimonio. Este debate patrimonial recuerda a las discusiones sobre la huella de España en países como Estados Unidos, así como a decisiones históricas sobre la pertenencia de territorios que aún generan controversia.

A pesar de la controversia política, los expertos destacan que esta carta es fundamental para comprender la tradición marítima de Mallorca en la época medieval. Su detallado dibujo de los puertos y ciudades de la costa mediterránea ofrece una ventana única a la navegación y el comercio en un tiempo en el que Mallorca era un epicentro cartográfico.