Mejoría en los incendios de Asturias, pero la amenaza persiste

La situación de los incendios forestales en Asturias ha mostrado signos de mejora en las últimas horas, aunque los esfuerzos para controlar las llamas continúan siendo intensos. Los incendios de Degaña, Genestoso (Cangas del Narcea) y Caunedo (Somiedo) se encuentran estabilizados gracias a la labor de los equipos de emergencia. El consejero de Fomento, Cooperación Local y Prevención de Incendios, Alejandro Calvo, ha subrayado que «hay que seguir peleando mucho, pero la situación ya es mucho mejor. No podemos perder los avances que tuvimos hoy».

Se espera que la lluvia, prevista para la tarde del 16 de octubre de 2023, contribuya a la contención de los fuegos en la región. Los bomberos del SEPA, junto con sus colegas griegos y de la Unidad Militar de Emergencias (UME), han estado trabajando intensamente para estabilizar las llamas. En el caso del incendio de Degaña, se ha centrado la atención en la zona leonesa de Valdeprado, donde se ha logrado estabilizar la situación y evitar que el fuego avance hacia el río Ibias.

Condiciones en el terreno y esfuerzos de los equipos

Hasta ocho helicópteros y dos hidroaviones han participado en la lucha contra el fuego, como ha señalado el alcalde de Degaña, Óscar Ancares. A pesar de la mejora, Ancares ha advertido que «el único problema es el humo», que ha causado dificultades puntuales en las operaciones. El ambiente sigue siendo caluroso, pero el alcalde se muestra optimista respecto al cambio meteorológico que podría ayudar a extinguir los fuegos.

En cuanto al incendio de Genestoso, donde se vivieron momentos críticos en la noche del sábado al domingo, se han realizado labores de defensa para proteger a la población. Este incendio se reactivó en la zona de la Peña Cabril, lo que ha llevado a continuar los trabajos en el área de Caunedo, donde se realizó un contrafuego para evitar que las llamas alcanzaran las casas.

Comparativa con Galicia y situación en León

A pesar de la situación en Asturias, donde se han quemado alrededor de 5 500 hectáreas, la magnitud del desastre no puede compararse con la de Galicia, que ya ha sufrido la pérdida de 90 000 hectáreas de bosque. El incendio en A Pobra do Brollón (Lugo) ha contrapuesto las noticias positivas de estabilización en Chandrexa de Queixa (Ourense), que ha visto arder más de 19 000 hectáreas. Este fuego ha interrumpido el servicio del tren Alvia entre Barcelona y A Coruña, mientras que otros incendios activos en la región, como el de Carballeda de Valdeorras-Casaio (4 700 hectáreas) y Avión-Nieva (150 hectáreas), siguen siendo motivo de preocupación.

La situación más crítica se encuentra en Castilla y León, donde se han quemado más de 150 000 hectáreas en diez incendios. El fuego de Garaño, que comenzó el pasado domingo, ha forzado el desalojo de varias poblaciones, incluyendo Mora de Luna y Vega de Caballeros, con más de 800 vecinos evacuados hasta la fecha. Este incendio, que se ha declarado intencionado, ha mantenido en alerta a las autoridades y ha afectado a la circulación en la carretera CL-626, que ha sido cortada en varios tramos.

Los equipos de emergencia siguen trabajando para contener los incendios, mientras la población espera con ansiedad la llegada de la lluvia que pueda aportar un respiro a esta devastadora situación.