Claves para elegir el mejor jamón cocido del supermercado

La elección de un buen jamón cocido en el supermercado puede marcar la diferencia en nuestra dieta. La técnica superior en Nutrición y Dietética, Ana Luzón, destaca una serie de pautas esenciales para identificar un producto de calidad y evitar fiambres de menor valor nutricional. A continuación, se presentan seis aspectos clave a tener en cuenta.

1. Prefiere el «jamón cocido extra»

El primer consejo de Luzón es prestar atención al nombre del producto. Optar por el etiquetado «jamón cocido extra» es fundamental, ya que los productos que indican «fiambre de jamón» suelen contener almidones o proteínas añadidas, lo que disminuye su calidad y los hace más económicos. Esta distinción no es meramente publicitaria; está estipulada en la normativa de calidad española para derivados cárnicos.

2. Lee la lista de ingredientes

Otro aspecto importante es la lista de ingredientes. Según la experta, cuanto más breve sea, mejor. Lo ideal es que contenga solo: jamón de cerdo, sal, antioxidante y conservador. Si se encuentran féculas o proteínas de soja, el producto se clasifica como fiambre y, por ende, de inferior calidad. Además, Luzón señala que es común encontrar fosfatos o gelificantes, que no aportan valor nutricional, y azúcares en cantidades mínimas, que están limitadas en los productos «extra».

3. Considera el contenido de sal

En cuanto al contenido de sal, el jamón cocido suele tener entre 1,5 y 2,2 g de sal por cada 100 g, dependiendo de la marca. Para aquellos que buscan cuidar su salud, es recomendable optar por opciones «reducidas en sal», que contienen aproximadamente 1,4 a 1,6 g por cada 100 g. La Organización Mundial de la Salud y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición aconsejan que la ingesta diaria de sal no supere los 5 g.

4. Nitritos y nitratos en el producto

Respecto a los nitritos y nitratos, Luzón explica que estos compuestos se utilizan para garantizar la seguridad del producto, ya que previenen el crecimiento bacteriano y aportan un color característico. La Unión Europea ha reducido los límites permitidos, y estas modificaciones comenzarán a aplicarse de forma progresiva a partir del 9 de octubre de 2025. Para aquellos que prefieren evitar estos aditivos, existen productos etiquetados como «sin nitritos añadidos», aunque a veces se utilizan extractos vegetales ricos en nitratos.

5. Valor nutricional esperado

El contenido nutricional que se puede esperar de un buen jamón cocido es de aproximadamente 17 a 20 g de proteínas por cada 100 g, con un contenido graso que varía entre 2 y 3 g, dependiendo de la marca. La sal, como se mencionó anteriormente, es preferible que esté cerca de 1,5 g por cada 100 g. Estas cifras son coherentes con las etiquetas comerciales que se encuentran en España.

6. Frecuencia de consumo

Por último, Luzón aclara que el jamón cocido se clasifica como carne procesada, y las autoridades sanitarias recomiendan limitar su consumo. Es aconsejable priorizar fuentes de proteínas menos procesadas, como legumbres, pescado, huevos y carne fresca. El jamón cocido debe usarse como una opción práctica y ocasional, no como la base de una dieta diaria.

Para aquellos que compran jamón cocido al corte, Luzón sugiere pedir ver la etiqueta o ficha del producto que contenga la información sobre ingredientes y tabla nutricional. Si el comerciante no puede proporcionar esta información, es preferible optar por una versión envasada que cumpla con la normativa, asegurando así que la denominación y la composición del producto sean claras.