Expertos consideran que la Torre del Puerto está mal ubicada en Málaga

La Torre del Puerto, un proyecto de hotel rascacielos que superará los 144 metros de altura, ha generado un fuerte rechazo entre expertos en urbanismo, arquitectos y representantes de colectivos sociales en Málaga. En un acto celebrado el pasado viernes en el Rectorado de la Universidad de Málaga, se reiteró que la ubicación elegida es «el peor sitio posible» para este nuevo edificio, lo que ha encendido las alarmas sobre el impacto urbanístico que podría tener en la ciudad.

Pese a que el proyecto ha sido encargada al reconocido arquitecto David Copperfield, la comunidad de expertos, incluyendo figuras como la arquitecta María José Andrade, ha expresado su desacuerdo con la propuesta. Andrade lamentó que Málaga esté copiando «lo peor» de otras ciudades, como Barcelona o Rotterdam, en lugar de mejorar su carácter mediterráneo. Este acto, denominado ‘La Torre del Puerto y la deriva del Urbanismo en Málaga’, reunió a un amplio espectro de voces que sonaron en contra de lo que consideran una «salvajada».

Reacciones y alternativas al proyecto

Durante el evento, Ángel Asenjo, en representación de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, expuso el proceso administrativo fallido que rodea la construcción del hotel y la defensa del patrimonio cultural de la ciudad. Asenjo recordó la alternativa que su academia presentó en 2023, que sugería un auditorio en el Dique de Levante y la creación de «dos torres o más elementos arquitectónicos de menor impacto».

El abogado y urbanista Juan Ramón Fernández Canivell destacó que la modificación del Plan Especial del Puerto ha quebrantado principios normativos fundamentales, argumentando que el Puerto no puede actuar de manera autónoma desvinculada del Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU). Además, Fernández Canivell subrayó que tanto la Autoridad Portuaria como la Gerencia Municipal de Urbanismo enfrentan un problema serio en este contexto.

Impacto paisajístico y social

El catedrático de Geografía de la Universidad de Málaga, Matías Mérida, expuso que la Torre del Puerto se situará en el corazón de la Bahía, generando un «impacto paisajístico brutal». Este nuevo rascacielos no solo será visible desde casi toda la ciudad, sino que también podría afectar el emblemático faro de la ciudad, lo que ha suscitado múltiples críticas. Mérida lo describió como «un elefante en una cacharrería», resaltando que la construcción carece de justificación técnica.

La preocupación por la falta de diálogo ciudadano y el impulso de intereses privados también fue un tema recurrente durante el evento. Damían Quero, arquitecto y urbanista, apuntó que el proyecto ha sido impulsado por una empresa del Golfo Pérsico, lamentando la falta de participación de los ciudadanos en la toma de decisiones. Quiero pidió al alcalde Francisco de la Torre que restablezca la razón ilustrada que ha guiado a Málaga en el pasado.

Por su parte, Salvador Moreno Peralta, otro arquitecto presente, advirtió que la ciudad podría convertirse en una «Dubái de provincias» si continúa concediendo barra libre a los fondos de inversión sin una planificación adecuada. La crítica hacia la Torre del Puerto se intensifica con cada nueva intervención, mostrando que la oposición al proyecto sigue creciendo y captando la atención de cada vez más colectivos y ciudadanos preocupados por el futuro de Málaga.