La diseñadora barcelonesa Júlia Esqué ha lanzado una innovadora colección de moda que combina la tradición catalana con un enfoque contemporáneo. La colección, denominada Raíces AW25, es fruto de su colaboración con la reconocida marca de moda Thinking MU y ya está disponible en el mercado. Este proyecto no solo refleja su admiración por las raíces mediterráneas, sino que también destaca su habilidad única en el diseño de prendas que evocan la cestería tradicional de Cataluña.
El taller de Esqué, situado en el corazón de Barcelona, es un espacio compartido con otros artistas donde se da vida a sus creaciones. Desde hace más de seis años, la diseñadora se ha especializado en el arte del papel, creando originales estampados que destacan por su colorido y texturas. “Me apasiona trabajar con las manos, elijo el color, lo corto y decido en qué línea va para entramarlo”, explica Esqué, quien ha utilizado estas técnicas para dar forma a las ocho prendas de la colección, que incluyen camisetas, faldas y vestidos.
La fusión de tradición y modernidad
La colección Raíces AW25 se inspira en el uso del mimbre, un material emblemático de la región. Esqué ha logrado convertir esta técnica tradicional en estampados que se pueden digitalizar, creando una imagen continua que elimina las uniones entre los diseños. “Desde el ancho del tejido se imprime todo entero y luego se confeccionan las prendas”, detalla. Esta innovación ha sido reconocida por Pepe Barguñó, director creativo de Thinking MU, quien resalta la importancia de plasmar la nostalgia de las tradiciones mediterráneas en la moda actual.
Thinking MU, fundada en 2007 como un proyecto de agricultura ecológica, ha evolucionado hacia una marca de moda sostenible que promueve un enfoque ético en la industria textil. La colaboración con Esqué es un ejemplo de su compromiso por resaltar el trabajo manual y la creatividad de diseñadores independientes. “Nos gusta ensalzar a diseñadores que tienen propuestas manuales”, afirma Barguñó.
Desafíos y logros de una madre diseñadora
Aparte de su carrera como diseñadora, Esqué es madre de un niño de tres años y ha encontrado un equilibrio entre su vida familiar y profesional. “Puedo permitirme tomar decisiones en cuanto a horarios; es cuestión de organizarse”, cuenta. Sin embargo, reconoce que ser independiente tiene sus retos: “No sé vender, no sé comunicar… a menudo me gustaría que alguien se encargara de esos aspectos”, confiesa.
A pesar de las dificultades, Esqué disfruta de la libertad creativa que le proporciona su trabajo y elogia la oportunidad de realizar colaboraciones con marcas reconocidas. “Me flipa la falda de cuadraditos de color beige de Raíces AW25. Es la primera vez que trabajo con texturas en el mismo tono”, admite, mostrando su entusiasmo por un proceso que va más allá de lo meramente estético.
Con esta colección, Júlia Esqué no solo presenta una línea de moda, sino que también invita a los consumidores a apreciar la riqueza de la tradición catalana y el valor del trabajo manual, convirtiendo cada prenda en una obra de arte que trasciende lo digital.
