La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, ha anunciado recientemente la inclusión de una partida de 20 millones de euros en los Presupuestos de la región para la construcción de un Conservatorio de Música y Danza en Torrelavega. Esta promesa se produce en un contexto político tenso, donde el apoyo del Partido Regionalista de Cantabria (PRC) es crucial para la aprobación de las cuentas del Gobierno regional.
La declaración de Buruaga se realizó en un acto público en la ciudad, donde la presencia del alcalde López Estrada subrayó la relevancia del anuncio. La creación de este conservatorio ha sido una demanda histórica desde 1975, cuando el fundador de la Escuela de Música, Nobel Sámano, propuso la idea al entonces alcalde, Carlos Monje. Sin embargo, el proyecto ha sufrido numerosos contratiempos a lo largo de las décadas.
Un proyecto olvidado que vuelve a la agenda
La idea de un conservatorio en Torrelavega ha estado en la agenda política desde hace casi medio siglo, pero ha enfrentado varios obstáculos. Durante el mandato de Miguel Ángel Serna como consejero de Educación en 2015, se anunció la construcción del conservatorio, una promesa que fue desatendida tras la llegada del socialista Ramón Ruiz, quien dejó el proyecto en el limbo.
En 2016, el Grupo Popular presentó una proposición no de ley en el Parlamento de Cantabria, que instaba al Gobierno a incluir en el Presupuesto de 2017 una partida para su construcción. La propuesta fue aprobada gracias a los votos de PP, Ciudadanos y Podemos, mientras que PRC y PSOE se opusieron. El debate fue acalorado, con el socialista Víctor Casado denunciando que Serna había creado «un precioso castillo de naipes» en torno al conservatorio.
Tensiones políticas en juego
Durante los últimos años, la espera por el conservatorio ha continuado, mientras Torrelavega ha visto cómo su demanda se convertía en un tema recurrente en las negociaciones políticas. La ausencia de este proyecto en el cuestionario de exigencias del PRC al PP para los presupuestos de 2026 ha generado incertidumbre, aunque algunos consideran que esta reivindicación es un hecho tácito.
La reciente declaración de Buruaga, sugiriendo que la obra podría ser incluida en el presupuesto de 2026 si cuenta con el apoyo del PRC, ha sido recibida como una maniobra política para atraer el respaldo de López Estrada. Este escenario ha llevado a muchos a cuestionar si la ciudad se ha convertido en un «botín» en el juego de poder entre partidos, donde se confunden derechos con favores.
La historia del conservatorio es un reflejo de las dinámicas políticas en Cantabria. Mientras Torrelavega ha mantenido la esperanza, la realidad es que la construcción de este centro educativo se ha convertido en un símbolo de la falta de compromiso político. La promesa de Buruaga es un rayo de esperanza, pero queda por ver si se traducirá en acción concreta o si, una vez más, quedará relegada a las promesas incumplidas.
