Una joven crea ‘Flamaid’, un dispositivo que combate el acoso

La experiencia de ser acosada durante tres meses ha llevado a Julieta Rueff, una joven de 24 años, a desarrollar ‘Flamaid’, un innovador dispositivo de seguridad personal que promete cambiar la forma en que se afronta el acoso callejero. En una entrevista en el programa ‘Herrera en COPE’, dentro de la sección ‘A Ciegas’ con María José Navarro, Rueff compartió su historia y la motivación detrás de su creación, que busca que «nadie más tenga que sentir este miedo en la calle».

Las estadísticas son alarmantes: un 78% de las mujeres ha sufrido acoso callejero en algún momento de su vida, y un 32% ha sido seguida. Sin embargo, solo un 3% de estas agresiones se denuncia a las autoridades. Ante esta realidad, ‘Flamaid’ se presenta como una solución efectiva.

Un dispositivo de seguridad revolucionario

Julieta describe su invento como «la primera granada pacífica que puede salvarte la vida». Este dispositivo, diseñado para llevar colgado en un bolso o mochila, se activa fácilmente tirando de una anilla, lo que desencadena una alarma sonora de 110 decibelios, audible a dos calles de distancia. Simultáneamente, envía la geolocalización en tiempo real a tres contactos de emergencia preseleccionados a través de una aplicación móvil gratuita.

Además, ‘Flamaid’ ofrece un servicio de suscripción que conecta directamente con una central receptora de alarmas, la cual moviliza a la policía. A diferencia de otras herramientas de defensa, como el spray de pimienta, este dispositivo se centra en la defensa pasiva, evitando que el usuario pueda ser desarmado por un agresor.

Del trauma personal a la acción colectiva

La idea de ‘Flamaid’ nació de la propia experiencia de acoso de Rueff, quien a los 21 años vivió un periodo de miedo constante. Al compartir su historia, se dio cuenta de que no era un caso aislado. «No lo hablamos por vergüenza, porque no queremos ser vistas como víctimas», reflexiona sobre el silencio que rodea estas situaciones. Su objetivo es empoderar a las víctimas con un dispositivo simbólico que no cause daño, sino que proteja y genere conversación.

Con un trasfondo en marketing y negocios internacionales, Rueff decidió dejar sus estudios para dedicarse por completo al desarrollo de ‘Flamaid’. Para crear el dispositivo, no inventó «la rueda», sino que combinó funcionalidades existentes, como la activación sencilla de una granada de mano, el sonido disuasorio de las alarmas y la geolocalización del móvil. Hasta ahora, ‘Flamaid’ ha auxiliado en más de 8 ocasiones, proporcionando pruebas cruciales para la denuncia de agresiones.

Inicialmente, Rueff pensó que su principal clientela serían jóvenes de su edad, pero ha descubierto que muchos de sus compradores son padres preocupados por la seguridad de sus hijos. «Quiero protegerme a mí misma, pero sobre todo quiero proteger lo que más quiero en el mundo», señala. Además, el uso de ‘Flamaid’ se ha diversificado, siendo utilizado por jóvenes para evitar robos de patinetes o como medida de seguridad para menores que van al colegio.

El dispositivo es personalizable con fundas de distintos colores, convirtiéndolo casi en un accesorio de moda. Según Rueff, la idea es que la seguridad sea algo que «tengas ganas de usar», ya que un dispositivo que no se lleva consigo es inútil. Así, ‘Flamaid’ busca integrarse en la vida diaria, ofreciendo tranquilidad tanto a quien lo lleva como a sus seres queridos.