La vicepresidenta segunda del Gobierno español, Yolanda Díaz, ha abierto un nuevo frente diplomático al proponer que el sistema educativo de España debe «revisar» y «reeducar» a los alumnos sobre lo que considera el «pasado colonial español en el norte de África». Esta declaración ha generado una ola de críticas y debate sobre la responsabilidad histórica de España en la situación actual del Rif.
Según el partido de Díaz, Sumar, España tendría una responsabilidad directa en la marginación económica y social de esta región, una afirmación que coincide con la narrativa oficial del Gobierno marroquí. Esta narrativa ha sido utilizada durante décadas por Marruecos para justificar su política interna y presiones geoestratégicas hacia España. En su documento, Sumar sostiene que el Rif fue «la escuela de guerra» de militares como Francisco Franco y Emilio Mola, sugiriendo que el territorio fue utilizado como un laboratorio militar, una idea también sostenida por algunos sectores del nacionalismo marroquí.
Controversia histórica y política
La propuesta de Yolanda Díaz parece más orientada a reconocer una culpa histórica que a un análisis académico riguroso. Esta declaración llega en un momento delicado, ya que Marruecos está ejerciendo presión sobre España en cuestiones de soberanía y control territorial. Las palabras de Díaz no han pasado desapercibidas entre analistas y diplomáticos, quienes consideran que asumir el relato histórico marroquí podría reforzar la posición de Rabat.
Mientras Marruecos impulsa la doctrina del «Gran Marruecos», que incluye en su versión más maximalista a Ceuta, Melilla e incluso a Canarias, el Gobierno español parece más preocupado por revisar los temarios escolares que por defender su propio relato histórico. Esta situación se suma a otras decisiones recientes del Ejecutivo, que han sido interpretadas como concesiones al reino alauí, desde el giro unilateral sobre el Sáhara hasta el silencio ante las provocaciones diplomáticas de Rabat.
Reacciones y críticas
Historiadores consultados han recordado que la situación del Rif en los últimos sesenta años ha sido responsabilidad exclusiva del Gobierno marroquí, señalado por organismos internacionales por su marginación, represión y subdesarrollo. Además, voces del sector educativo han denunciado que esta propuesta tiene un claro objetivo de adoctrinamiento ideológico más que de mejora pedagógica.
La oposición ha cargado contra Sumar por «asumir sin filtro el discurso de Marruecos», una estrategia que consideran peligrosa para los intereses estratégicos de España. La controversia sobre la revisión del pasado colonial y su enseñanza en las aulas se ha convertido en un nuevo punto de fricción en las relaciones entre España y Marruecos, poniendo de manifiesto la complejidad de la historia compartida entre ambos países.
