Burgos enfrenta crisis cerealista por el aumento de costes

La provincia de Burgos atraviesa una grave crisis que amenaza su identidad como principal productor cerealista. Según el director técnico de Agrae, Jorge Miñón Martínez, la situación es alarmante, con los agricultores asfixiados por el aumento constante de los costes y la expansión de hectáreas dedicadas a la energía solar. «Burgos está perdiendo su soberanía como provincia cerealista», advierte Miñón, quien destaca la transformación del Valle de Úrbel, donde antiguamente se cultivaba cereal y que ahora está ocupado por más de 400 hectáreas de placas fotovoltaicas.

Miñón, que recientemente recibió el Premio Joven Empresario 2025 en Burgos, subraya la importancia de proteger la agricultura en un momento en el que «no podemos perder nuestra esencia». Su empresa, Agrae Solutions, se especializa en la agricultura de precisión, utilizando tecnología avanzada para reducir el uso de fertilizantes y, por ende, los costes para los agricultores. Desde su fundación en 2014, han adaptado sus servicios a las necesidades del sector, logrando ahorros significativos en la inversión agrícola.

Impacto de la tecnología en la rentabilidad agrícola

La agricultura de precisión, que hace apenas una década parecía un concepto futurista, se ha convertido en una herramienta clave para la viabilidad de las cosechas. Miñón menciona que los agricultores pueden ahorrar entre 240 y 280 euros por hectárea en maíz y entre 50 y 70 euros en cereal, gracias a un enfoque basado en datos precisos sobre las necesidades del suelo. Este mapeo detallado permite a los agricultores optimizar el uso de fertilizantes, lo que no solo mejora la rentabilidad, sino que también minimiza el impacto ambiental.

A pesar de que el 90% de sus clientes son cerealistas, Agrae también trabaja con otros cultivos, como el vino. Miñón explica que la subfertilización en viñedos puede tener consecuencias graves en la producción. Para alcanzar un rendimiento óptimo y sostenible, es esencial combinar ciencia, tecnología e innovación. La estrategia de Agrae incluye un proceso de nueve pasos que abarcan desde el mapeo y análisis de suelos hasta el seguimiento de cultivos y la optimización de fertilizantes.

Desafíos económicos en el sector agrícola

Sin embargo, la situación actual es preocupante. Esta campaña, las condiciones climáticas adversas, como el intenso calor de mediados de junio, han reducido la producción en un 30%. Jorge Miñón pone de relieve el impacto de los precios de los fertilizantes, que han subido considerablemente. En abril, el fertilizante DAP costaba 620 euros por tonelada, y en apenas cinco meses, este precio ha alcanzado los 820 euros.

La rentabilidad se ha convertido en un reto insuperable para muchos agricultores, quienes se ven obligados a dejar sus tierras. Miñón recalca que, para cubrir los costes de producción, un agricultor necesitaría alcanzar una cosecha de 3 800 kilos por hectárea. La falta de rentabilidad se agrava por las barreras arancelarias impuestas por Europa a los fertilizantes de Rusia, que han elevado los precios tanto de los productos importados como de los elaborados en el continente.

La situación exige una respuesta rápida y efectiva para salvaguardar la soberanía agrícola de Burgos y garantizar un futuro sostenible para sus agricultores, quienes son la columna vertebral de la economía provincial.