El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha iniciado un giro estratégico hacia China con el objetivo de reducir la dependencia económica de Estados Unidos. Esta nueva relación se formalizó durante su reciente visita a Pekín, donde se reunió con el presidente chino, Xi Jinping, en un encuentro que marca un cambio significativo con respecto a la era de su predecesor, Justin Trudeau.
Carney, quien llegó a Pekín el 16 de octubre de 2023, ha instado a Xi a «crear una nueva relación adaptada a las nuevas realidades globales». Este mensaje coincide con la creciente presión ejercida por la prensa china, que enfatiza la necesidad de que Ottawa busque una mayor autonomía estratégica para deslindarse de Washington.
Un nuevo capítulo en las relaciones Canadá-China
La relación entre Canadá y China ha estado marcada por la tensión en años recientes. La situación alcanzó su punto más crítico en 2018, cuando Meng Wanzhou, hija del fundador de la tecnológica Huawei, fue arrestada en Vancouver, desencadenando una crisis diplomática que resultó en la detención de dos canadienses en China por cargos de espionaje. A pesar de estos conflictos, Carney ha reconocido que el mundo ha cambiado, y que es esencial para Canadá diversificar sus mercados.
En su encuentro, Carney destacó que «la cooperación es la base de nuestra nueva sociedad estratégica», señalando áreas clave como la agricultura, la energía y las finanzas donde se pueden lograr avances inmediatos. Como parte de esta nueva estrategia, ambos países han acordado un plan preliminar para eliminar y reducir aranceles, lo que podría generar pedidos por valor de 3 000 millones de dólares.
Acuerdos comerciales y perspectivas futuras
Entre los acuerdos alcanzados, destaca la reducción de aranceles a la colza, que pasará del 84% al 15%. A cambio, se permitirá la entrada de 49 000 vehículos eléctricos chinos al año con un arancel mínimo del 6,1%. Estas medidas son vistas como un paso crucial para reforzar los lazos comerciales entre ambos países, especialmente dado que en 2024 solo el 4% de las exportaciones canadienses fueron destinadas a China.
La nueva postura de Carney indica una clara voluntad de cambiar la dinámica de la relación bilateral, que había sido tensa durante la administración de Trudeau. A medida que la dependencia de Estados Unidos se convierte en un tema de debate, Canadá busca establecer un equilibrio que le permita prosperar en un nuevo entorno global marcado por la incertidumbre.
Con este enfoque renovado, Carney se posiciona para convertir a Canadá en un jugador clave en el comercio internacional, al mismo tiempo que busca fortalecer su economía a través de relaciones más diversificadas y estratégicas.
