China exige a EE.UU. retirar aranceles y reanudar el diálogo

Las autoridades chinas han instado al Gobierno de Estados Unidos a rectificar las recientes medidas arancelarias impuestas contra el país asiático. Este llamado se produce tras el anuncio del presidente Donald Trump, quien indicó que a partir del 1 de noviembre se aplicará un arancel adicional del 100% a productos chinos, así como controles en la exportación de ‘software’ desde Pekín.

Demandas de diálogo y negociación

Un portavoz del Ministerio de Comercio de China ha hecho un llamamiento para que ambas naciones retomen el diálogo y gestionen sus diferencias “sobre la base del respeto mutuo y la consulta en igualdad de condiciones”. La postura del Gobierno chino es clara: “Instamos a Estados Unidos a corregir con prontitud sus prácticas erróneas y a atenerse a los importantes consensos alcanzados en conversaciones telefónicas anteriores entre ambos jefes de Estado”, declaró el representante.

China ha implementado recientemente medidas sobre el control de la exportación de tierras raras, argumentando que son necesarias para “defender mejor la paz mundial y la estabilidad regional”. En este sentido, han precisado que no se trata de una prohibición de exportación, sino de un aumento en la vigilancia de las normas ya establecidas. Se reservan el derecho de no otorgar licencias a quienes no cumplan con la normativa, aunque han asegurado que las empresas que actúan conforme a las reglas “no tienen de qué preocuparse”.

Reacciones y tensiones crecientes

El endurecimiento en la emisión de licencias ha provocado la indignación del mandatario estadounidense, quien calificó la medida de “vergüenza”. En respuesta, Trump anunció que elevaría los aranceles un 100%, lo que deja en un futuro incierto una reunión programada con el líder chino, Xi Jinping, en el marco de la cumbre de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que se celebrará en dos semanas.

Desde el Ejecutivo chino han manifestado que “las amenazas deliberadas de aranceles elevados no son la manera correcta de llevarse bien con China”. La cartera comercial del Gobierno ha reiterado que no desean una guerra comercial, pero que tampoco le temen. Asimismo, han advertido que adoptarán nuevas medidas comerciales contra Washington si este “insiste en seguir el camino equivocado”.

En el ámbito de las medidas recíprocas, se ha conocido que el pasado mes de abril, la Administración Trump decidió aumentar los recargos por servicios portuarios a los buques propiedad de o operados por empresas chinas, una medida que entrará en vigor el 14 de octubre. Ante esto, China ha anunciado que implementará acciones similares contra barcos estadounidenses, describiendo estas contramedidas como actos necesarios de defensa pasiva para proteger los derechos e intereses legítimos de sus industrias y empresas.

Finalmente, el Gobierno de Pekín espera que Estados Unidos “reconozca su error” y “retome la vía correcta del diálogo y la consulta” para resolver las disputas comerciales en curso. La tensión entre ambas potencias se intensifica, dejando entrever un futuro incierto en sus relaciones comerciales.