Las autoridades estadounidenses han trasladado a Ghislaine Maxwell, exnovia y cómplice del criminal sexual Jeffrey Epstein, a una prisión de mínima seguridad en Texas desde una cárcel en Florida. Esta decisión se produce tras una reunión reciente con el Departamento de Justicia de EE.UU., lo que ha reavivado el interés público por los casos relacionados con Epstein.
El traslado a la Federal Prison Camp (FPC) Bryan, ubicada en Bryan, Texas, fue confirmado por el Bureau Federal de Prisiones (BOP), que indicó que en este establecimiento se encuentran aproximadamente 635 mujeres reclusas. Aunque no se ofrecieron detalles específicos sobre las razones del cambio, el abogado de Maxwell, David Markus, señaló que se le ha trasladado, pero no ofreció más comentarios.
Reuniones que reavivan el caso Epstein
Este traslado se produce una semana después de que Maxwell se reuniera durante dos días con Todd Blanche, el fiscal general adjunto de EE.UU., en el contexto de la creciente presión de demócratas y republicanos para que el gobierno divulgue una supuesta lista de clientes de Epstein, quien fue hallado muerto en su celda en 2019.
Maxwell, que fue condenada en 2022 a 20 años de prisión por delitos federales relacionados con el tráfico sexual de menores, ha visto como el caso Epstein vuelve a estar en el centro de la atención mediática, especialmente durante la administración de Donald Trump. Este último ha declarado que «nadie le ha pedido» indultar a Maxwell, aunque recordó que tiene la autoridad para hacerlo.
Petición de inmunidad y reacciones políticas
Los abogados de Maxwell han calificado las reuniones con el Departamento de Justicia como una «oportunidad». Recientemente, presentaron una petición ante la Corte Suprema solicitando la revocación de su sentencia, argumentando que existe un acuerdo previo realizado por Epstein en 2007 que le otorgaba inmunidad a cualquier posible cómplice.
Asimismo, han exigido inmunidad o un indulto a cambio de testificar ante la Cámara de Representantes, solicitud que fue rechazada. La situación sigue generando controversia y presiones políticas, mientras el caso de Epstein y sus conexiones con figuras prominentes continúa siendo objeto de debate público.
La historia de Ghislaine Maxwell y Jeffrey Epstein no solo ha capturado la atención de los medios, sino que también plantea importantes cuestiones sobre el sistema judicial y la rendición de cuentas en casos de alto perfil. Con cada nuevo desarrollo, la presión sobre las autoridades para esclarecer las implicaciones de este escándalo se intensifica, dejando a la opinión pública a la espera de respuestas.
