El presidente argentino, Javier Milei, reafirmó este martes su compromiso con la lucha contra la inflación, que calificó de «repugnante», durante un encuentro celebrado en la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina. Esta declaración se produce tras conocerse que el Indec ha situado el incremento de precios en un 3,4 % en marzo respecto a febrero, marcando así la cifra más alta en términos intermensuales desde el año pasado.
Milei no ocultó su malestar ante el dato y ofreció un análisis sobre las causas subyacentes a esta situación. Atribuyó el alza de precios al «sabotaje legislativo» de la oposición y a la inestabilidad que ha provocado la «política tradicional» en el contexto electoral de 2025. Según el presidente, el aumento de precios es una consecuencia directa de la disminución de la demanda de dinero heredada y de las restricciones impuestas a su plan de ajuste económico.
Compromiso con la ortodoxia económica
El mandatario argentino anunció que no cederá «ni un ápice» en su estrategia de retirar pesos de circulación hasta que la inflación colapse por completo. Esta medida ha suscitado críticas en sectores empresariales, que advierten sobre una posible caída de la actividad económica. Sin embargo, Milei fue categórico al rechazar los «falsos dilemas» de la economía intervencionista, asegurando que no existe un intercambio entre crecimiento e inflación.
El líder de La Libertad Avanza destacó su preferencia por seguir el «manual de hacer las cosas bien» antes que recurrir a soluciones populistas. En este sentido, enfatizó que su único objetivo es el bienestar de la nación, asegurando: «Vamos a escribir la mejor página de la historia argentina, nos acompañen o no». Además, dejó claro que si no cuenta con el apoyo necesario, no dudará en regresar al sector privado, aunque confía en que su plan tendrá éxito y que Argentina volverá a ser grande.
Perspectivas futuras
La postura firme de Milei refleja su determinación en un contexto económico complejo, donde la inflación se ha convertido en uno de los principales desafíos para su administración. Con un enfoque en la ortodoxia económica y un rechazo categórico a la intervención estatal, el presidente busca redefinir el rumbo de la política económica en Argentina. A medida que avanza su gestión, la respuesta del mercado y de la oposición será crucial para determinar el éxito de sus propuestas.
