La Fiscalía italiana investiga cacerías humanas en Sarajevo

La Fiscalía de Milán ha abierto una investigación para esclarecer la posible implicación de ciudadanos italianos en las cacerías humanas que ocurrieron durante el asedio de Sarajevo, un conflicto que se extendió desde 1992 hasta 1996 y en el que se estima que más de 11.000 personas perdieron la vida. Esta indagación nace de una denuncia presentada por el escritor italiano Ezio Gavazzeni, quien alegó que varios compatriotas, así como ciudadanos franceses, ingleses, suizos y americanos, pagaban durante el asedio para disparar a la población civil desde las colinas que rodean la ciudad.

Gavazzeni declaró a la cadena pública italiana RAI que estas actividades estaban motivadas por la «perversión» de los participantes, quienes disfrutaban de lo que él denominó «safaris humanos». Según el autor, al menos tres hombres originarios de Turín, Milán y Trieste habrían estado involucrados en estos crímenes. «Existía una organización que partía de Trieste y llevaba a los, digamos, clientes, a las colinas alrededor de Sarajevo», afirmó.

Colaboración de Bosnia y testimonios relevantes

El cónsul de Bosnia en Milán, Dag Dumrukcic, manifestó que su país está dispuesto a colaborar con la investigación italiana y que dispone de información sobre estas macabras prácticas. La existencia de estos «safaris humanos» ya era conocida durante los años del asedio, y posteriormente ha sido analizada en el documental ‘Sarajevo safari’ de Miran Zupanic y en el libro ‘Los bastardos de Sarajevo’ de Luca Leone.

El fiscal Alessandro Gobbis, experto en antiterrorismo, se encargará de investigar estos hechos y convocará a testigos para obtener más información sobre los italianos que participaban en estas cacerías, pagando a los militares serbios que sitiaran la capital bosnia. Se ha mencionado que uno de los implicados podría ser el propietario de una clínica de cirugía estética en Milán.

Implicaciones legales y testimonios de testigos

Estos datos, según se ha informado, fueron entregados en su momento por la inteligencia militar bosnia al Sismi, los servicios secretos italianos de la época. Sin embargo, hasta ahora no se había producido reacción alguna por parte de la justicia italiana. La investigación ahora se centra en los denominados ‘francotiradores del fin de semana’, quienes podrían enfrentarse a un posible delito de homicidio con agravantes de crueldad y motivación abyecta.

Entre los testimonios que el fiscal Gobbis podría considerar se encuentra el de un antiguo miembro de los servicios secretos del Ejército bosnio que responde a las iniciales E. S. y que asegura haber facilitado a los italianos «indicaciones de grupos turísticos de francotiradores-cazadores que partían desde Trieste». Según Gavazzeni, estas cacerías atrajeron a un buen número de «notarios, abogados, profesionales y empresarios con notable disponibilidad económica».

Los sospechosos, provenientes del norte de Italia, contaban con experiencia en el manejo de armas y algunos de ellos estaban vinculados a grupos simpatizantes de la ultraderecha. Una lista con los nombres de varios de estos «ricos extranjeros amantes de empresas inhumanas» fue proporcionada a la Fiscalía de Milán por la exalcaldesa de Sarajevo, Benjamina Karic.