La ONU exige el regreso de 20.000 niños ucranianos deportados

La Asamblea General de la ONU ha aprobado una resolución que exige a Rusia el regreso inmediato de todos los niños ucranianos que han sido trasladados a la fuerza a su territorio durante la invasión de Ucrania, que comenzó hace casi cuatro años. La ministra adjunta de Asuntos Exteriores de Ucrania, Mariana Betsa, ha denunciado que al menos 20 000 niños han sido deportados, de los cuales algunos han sido devueltos, pero muchos siguen sin ser localizados.

Con 91 votos a favor, 12 en contra y 57 abstenciones, el organismo internacional ha mostrado un amplio respaldo a esta medida, superando así la mayoría de dos tercios requerida. Aunque la resolución no es vinculante, señala la preocupación de la comunidad internacional por el destino de estos niños, que han sido separados de sus familias desde la anexión ilegal de Crimea en 2014.

Demandas y reacciones internacionales

La resolución insta a Rusia a «garantizar el regreso inmediato, seguro e incondicional» de los niños deportados y prohíbe cualquier cambio de ciudadanía, adopción o adoctrinamiento por parte del Estado ruso. Betsa ha subrayado que estas prácticas violan el derecho internacional y ha llamado a la «humanidad» para que se tomen medidas efectivas.

En el contexto de estas acusaciones, Vladímir Putin y otros altos funcionarios rusos enfrentan órdenes de arresto emitidas por la Corte Penal Internacional desde 2023 por su implicación en estas deportaciones. La embajadora adjunta rusa, Maria Zabolotskaya, ha calificado la resolución de «mentira cínica», argumentando que los países que la apoyan fomentan la guerra y la confrontación, mientras que Moscú se muestra abierto a cooperar en asuntos relacionados con la asistencia a niños.

Crisis humanitaria y política

Venezuela, en representación del Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas, ha expresado su preocupación por el momento y el contenido de la resolución. El embajador adjunto venezolano, Joaquín Pérez Ayestarán, ha mencionado que esta iniciativa podría «descarrilar el diálogo» entre las partes implicadas y utilizar el organismo para fines políticos.

La situación de los niños ucranianos es un reflejo de la crisis humanitaria en Ucrania, que sigue agravándose a medida que se prolonga el conflicto. La comunidad internacional observa con atención las repercusiones de esta resolución y su impacto en la relación entre Ucrania y Rusia, así como en los esfuerzos por alcanzar una solución pacífica al conflicto.