La presión militar ejercida por Estados Unidos sobre Venezuela y el interés del secretario de Estado, Marco Rubio, por Cuba han generado una profunda preocupación en La Habana. Las autoridades cubanas analizan las implicaciones políticas y económicas que podría acarrear un cambio de régimen en Caracas, especialmente en un contexto de crisis interna que ya afecta gravemente a la isla.
Las declaraciones de la Cancillería cubana en las últimas semanas han puesto de manifiesto este temor, con pronunciamientos rotundos sobre la intervención estadounidense. Esta misma semana, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, calificó la escalada militar en el Caribe como una «locura» y una «violación del derecho internacional», afirmando que se basa en la «mentira insostenible» de la lucha contra el narcotráfico. Según Rodríguez, el objetivo de Washington es «guerrerista», lo que solo provocará «violencia e inestabilidad» en la región.
Impacto económico y social
La alarma en el Gobierno cubano se debe a la posibilidad de añadir un nuevo shock externo a las dificultades que ya enfrenta la isla. Los problemas económicos, que incluyen inflación y un «corralito» financiero, se agravan por la escasez de bienes básicos como alimentos, medicinas y combustible. La situación se complica aún más con epidemias de dengue y chikungunya, el deterioro de los servicios públicos y los prolongados apagones diarios, además de la migración masiva de cubanos en busca de mejores condiciones de vida.
El exdiplomático y analista cubano Carlos Alzugaray ha señalado que el Gobierno cubano está «consternado» por la posibilidad de un conflicto entre EE. UU. y uno de sus principales aliados, lo que podría tener repercusiones directas en Cuba, que ya sufre una «policrisis». Ricardo Herrero, director del Cuba Study Group, también advierte sobre el peligro de perder el apoyo venezolano, especialmente en un momento en que la economía cubana se encuentra al borde del colapso.
Consecuencias de la caída del chavismo
Ambos expertos coinciden en que la caída del chavismo tendría consecuencias devastadoras para Cuba. Alzugaray destaca que las repercusiones serían «nefastas en muchos terrenos», siendo la económica la más urgente. Actualmente, Cuba recibe de Venezuela un cuarto del petróleo que necesita, lo que significa que los cortes eléctricos que ya sufre, de hasta 20 horas diarias, podrían convertirse en apagones permanentes.
Herrero explica que la crisis económica se profundizaría si Cuba se viera forzada a recurrir a proveedores más caros, exacerbando la inflación y el desabastecimiento en un país ya marcado por la crisis. Además, perder su principal aliado económico y geopolítico obligaría a Cuba a depender aún más de Rusia y China, justo cuando EE. UU. parece decidido a reducir la influencia de ambas potencias en el hemisferio.
No obstante, Alzugaray sugiere que el Gobierno cubano podría tener opciones para sobrevivir a una crisis de tal magnitud. La «resiliencia de Cuba» podría dificultar que Washington aproveche la caída de Maduro para derribar al Gobierno cubano, aunque reconoce que las presiones contra la isla aumentarían.
En cuanto a la situación militar, Alzugaray hace una distinción entre los ejércitos de ambos países. Si bien el ejército venezolano está mejor pertrechado técnicamente, el cubano cuenta con una «larga historia de organización y solidez», lo que podría garantizar el respaldo a la dirección política cubana en tiempos de crisis.
