La Comisión Europea presentó el pasado 25 de octubre de 2023 su propuesta legislativa destinada a financiar a Ucrania durante los próximos dos años, planteando dos alternativas a los Estados miembros: la emisión de deuda conjunta o eurobonos por parte de la Unión Europea, o el uso de activos rusos congelados como garantía para préstamos a Kiev. Sin embargo, la primera opción requeriría unanimidad, lo que previsiblemente será bloqueado por los países nórdicos y Hungría. La segunda alternativa, a pesar de sus «fuertes salvaguardas», continúa sin convencer a Bélgica, que ha expresado su preocupación por los riesgos asociados.
Actualmente, el uso de los activos rusos cuenta con el respaldo de aproximadamente una veintena de países europeos. Con esta iniciativa, Bruselas busca cubrir dos tercios de las necesidades económicas de Ucrania para 2026 y 2027, estimadas en unos 90 000 millones de euros. Este préstamo europeo se destinaría a reforzar la capacidad militar de Ucrania y aumentar su producción defensiva.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que durante la elaboración de la propuesta se tomaron en cuenta las preocupaciones de Bélgica, asegurando que se han dado respuestas a casi todas ellas. Entre estas preocupaciones destaca la solicitud para que el resto de países europeos declaren los activos rusos congelados que poseen y que se incluyan en el préstamo de reparaciones. Además, Bélgica demanda «un mecanismo fuerte» que permita repartir la carga entre los Veintisiete.
Von der Leyen defendió la propuesta, asegurando que se han incluido «garantías fuertes para cubrir cualquier daño posible». Sin embargo, Maxime Prévot, ministro de Exteriores belga, reiteró a la entrada de la reunión de ministros de la OTAN la negativa de su país a utilizar los activos rusos. El ministro criticó que la Comisión no ha escuchado adecuadamente las demandas de Bélgica, un país que alberga la sede de Euroclear, la institución financiera que custodia la mayoría de los activos rusos en Europa.
Prévot señaló que las preocupaciones legítimas de Bélgica están siendo «minimizadas». «No es aceptable usar el dinero y dejarnos solos afrontando los riesgos. El préstamo de reparaciones propuesto no es claramente una opción preferida y es la peor de todas», añadió, describiendo la medida como una maniobra «arriesgada y que nunca se ha hecho antes».
Por otro lado, el Banco Central Europeo (BCE) también ha manifestado su oposición a la propuesta de la Comisión Europea de respaldar un préstamo de 140 000 millones de euros para Ucrania, garantizado por activos rusos congelados desde 2022. Según un portavoz del BCE, «tal propuesta no está siendo considerada porque probablemente violaría los Tratados legales de la Unión Europea que prohíben la financiación monetaria».
El diario británico Financial Times informó previamente que «el BCE se niega a respaldar un pago de 140 000 millones de euros para Ucrania, dando un golpe al plan de la UE de ofrecer un préstamo de reparación avalado con activos rusos congelados». Ante este panorama, la situación financiera de Ucrania sigue siendo incierta, y las tensiones entre los Estados miembros de la Unión Europea se agudizan en un momento crítico para la estabilidad del país.
