La Pascua Militar, celebrada el 6 de enero de 2024 en el Palacio Real de Madrid, se consolidó como un importante indicador institucional en el contexto actual de seguridad europea. En el emblemático Salón del Trono, el discurso del Rey Felipe VI no solo se centró en el ceremonial militar, sino que también abordó la necesidad de mantener un orden internacional “basado en normas”, con menciones explícitas a los compromisos de la Unión Europea y de la OTAN.
Pese a la solemnidad del acto, el mensaje del monarca incluyó referencias directas a la situación geopolítica actual, señalando que el año 2025 “nos deja una sensación creciente de amenaza; una amenaza que llega al corazón de Europa”. Esta declaración enfatizó la importancia de contar con unas Fuerzas Armadas “bien equipadas y pertrechadas” y con capacidad de adaptación, en un contexto internacional que describió como complejo.
La presencia de la Princesa Leonor y la política interna
La continuidad institucional se vio reflejada en la presencia de la Princesa Leonor, quien acompañó a los Reyes por tercer año consecutivo, formando parte de su itinerario de formación militar. Felipe VI destacó su compromiso y sentido del deber, vinculando su experiencia con su futuro papel en la Jefatura del Estado, tal como establece la Constitución.
En el ámbito político, la ausencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien se encontraba en París para una reunión relacionada con la defensa de Ucrania, generó reacciones. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, criticó esta falta de presencia, mientras que el PSOE defendió que el Gobierno estaba representado en el acto.
Mensajes estratégicos y reconocimiento de méritos
La ministra de Defensa, Margarita Robles, también tomó la palabra antes del Rey, subrayando que “fuera del ordenamiento jurídico internacional no hay actuaciones legítimas posibles”. Su intervención se centró en la relevancia de las normas y los límites del derecho internacional, reafirmando el apoyo a Ucrania y pidiendo una “paz firme” en Gaza.
La ceremonia incluyó honores formales, como el saludo de las autoridades y la imposición de condecoraciones a 20 comisionados, lo que refuerza el carácter dual de la Pascua Militar: un balance del año anterior y un reconocimiento a los méritos de civiles y militares. La tradición de la Pascua Militar, que se remonta al reinado de Carlos III, continúa siendo un evento clave para proyectar la cadena de mando y establecer líneas de acción estratégicas en el ámbito militar.
En resumen, la Pascua Militar de 2024 no solo abrió el año militar, sino que también sirvió como un poderoso foro para discutir la seguridad europea y la defensa colectiva, destacando la importancia de la cooperación internacional en tiempos de creciente incertidumbre.
