Una veintena de pastores evangélicos y líderes religiosos se congregaron en el despacho oval de la Casa Blanca para rezar por la victoria de Donald Trump en la guerra contra Irán. Este ritual tuvo lugar en un contexto de creciente tensión internacional, donde el Ejército norteamericano ha iniciado la operación denominada Furia Épica en colaboración con las Fuerzas de Defensa de Israel.
La oración fue liderada por el pastor Tom Mullins, quien pidió a Dios protección y fuerza tanto para el presidente como para los miembros de las fuerzas armadas. «Rezo por tu gracia y tu protección sobre él. Rezo por tu gracia y tu protección sobre nuestras tropas», expresó Mullins, en un momento que refleja las conexiones entre la política y la religión en Estados Unidos.
La influencia de la religión en la política estadounidense
La imagen de los pastores rodeando al presidente no es nueva. Durante su primer mandato, Trump cultivó relaciones con la comunidad evangélica, lo que llevó a la creación de la Oficina de Fe de la Casa Blanca, dirigida por la pastora Paula White. Esta oficina fue establecida tras el desmantelamiento de la Oficina de la Casa Blanca para Asociaciones Religiosas y Vecinales durante el mandato de Joe Biden.
White ha estado en el centro de diversas controversias, incluyendo una oración en un mitin de 2020 en la que invocó la fuerza divina para asegurar la reelección de Trump. «Por cada enemigo que esté en tu contra, déjanos decir que atacaremos el terreno y obtendremos la victoria», afirmó White, resonando con la retórica que ha acompañado a Trump en su carrera política.
La creciente presencia de la religión en la política, especialmente en el ámbito militar, ha suscitado críticas. Recientemente, un suboficial, en nombre de hasta 15 soldados, presentó una denuncia tras escuchar a superiores describir a Trump como «ungido por Jesucristo», insinuando que la operación Furia Épica es parte de un plan divino. Esta percepción ha llevado a algunos a cuestionar la separación entre iglesia y estado en el contexto militar estadounidense.
Controversias en el Pentágono
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, ha sido señalado como uno de los responsables del uso de la retórica religiosa en el Ejército. Hegseth ha promovido reuniones mensuales de oración en el Pentágono, lo que ha generado preocupaciones sobre la violación de la ley militar y la libertad de culto, según el líder de la Fundación para la Libertad Religiosa Militar, Mikey Weinstein.
Las prácticas religiosas en el ámbito militar han sido motivo de debate, y los críticos argumentan que este tipo de intervenciones pueden comprometer la neutralidad del Ejército. Con la política y la religión entrelazadas en un tiempo de conflicto, el futuro de esta relación sigue siendo incierto, y las implicaciones para la política estadounidense son profundas.
