El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado su intención de eliminar el voto por correo y las máquinas de votación en un mensaje difundido el pasado viernes a través de su red social Truth Social. Según Trump, esta medida es necesaria para garantizar que las elecciones de 2026 sean «más honestas». En sus palabras, «las elecciones nunca pueden ser honestas con el voto por correo», lo que ha generado un amplio debate sobre la integridad del sistema electoral estadounidense.
El mandatario sostiene que el uso de papeletas por correo y máquinas de votación constituye un «fraude masivo». En esta línea, ha anticipado que firmará una orden ejecutiva para suprimir estos sistemas, argumentando que las máquinas actuales son «un desastre total y absoluto». Además, Trump ha afirmado que esta decisión enfrentará una «fuerte oposición» de los demócratas, a quienes acusa de hacer trampas a niveles sin precedentes. A su juicio, «los demócratas son prácticamente inelegibles» sin recurrir a este sistema fraudulento.
En su discurso, Trump también criticó las «altamente imprecisas, muy caras y seriamente controvertidas» máquinas de votación, las cuales, según él, son diez veces más costosas que el uso de papel con marca de agua, un sistema que califica como «preciso y sofisticado». El presidente argumenta que el uso de papel asegura una mayor transparencia en el proceso electoral, dejando claro quién ha ganado y quién ha perdido.
Las afirmaciones de Trump sobre el voto por correo
Trump ha afirmado que Estados Unidos es «el único país del mundo que utiliza el voto por correo». Según él, otros países han abandonado este sistema debido a su potencial para el fraude. Sin embargo, esta afirmación no se sostiene frente a la realidad: un total de 34 países, incluidos España, Alemania, Reino Unido y Canadá, utilizan el voto por correo como parte de su proceso electoral, según un análisis reciente del Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA).
Las declaraciones de Trump han reavivado el debate sobre la integridad del sistema electoral en Estados Unidos. Mientras algunos apoyan sus propuestas como un paso hacia la transparencia, otros consideran que sus afirmaciones carecen de fundamento y alimentan la desconfianza en el proceso democrático.
Con las elecciones de 2026 a la vista, la discusión sobre el voto por correo y la tecnología electoral promete ser un tema central en el panorama político estadounidense, reflejando las tensiones existentes entre los dos principales partidos. La propuesta de Trump podría marcar un cambio significativo en las reglas del juego electoral, lo que podría tener implicaciones duraderas para la democracia en el país.
