El miércoles 24 de octubre, las fuerzas israelíes llevaron a cabo la detención del alcalde de Bruqin, una localidad cercana al asentamiento ilegal de Brukhin, donde residen cientos de colonos. Esta acción se enmarca dentro de una serie de ataques que Israel ha intensificado contra las autoridades palestinas en Cisjordania desde agosto, incluyendo la reciente detención del alcalde de Qarawat Bani Hassan el pasado sábado 20. La identidad del alcalde de Bruqin no está disponible públicamente, dado que la ciudad es gobernada por un consejo municipal que elige a su representante.
Entre los políticos palestinos arrestados se encuentran Amin Abu Alia, alcalde de Al-Mughayyir; Tayseer Abu Sneineh, alcalde de Hebrón; Nafiz Hammoudeh, alcalde de Qubeiba; y Abul Fattah Abu Ali, alcalde de Silat al-Zahar. Además, se reportaron ataques contra el alcalde de Beita, Mahmoud Barham, y el concejal Jamil Dweikat en Habal Qamas. Estos arrestos y agresiones reflejan un patrón de violencia sistemática que ha escalado en la región.
Violencia de colonos y la situación en Gaza
Simultáneamente, colonos israelíes han atacado a familias palestinas, utilizando golpes y armas de fuego, e invadiendo sus hogares. Un grupo de civiles fue baleado mientras asistía a un velorio por un hombre asesinado por los colonos el martes. Esta brutalidad ocurre en un contexto donde el ejército israelí intensifica su ofensiva contra Gaza. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció recientemente la construcción de más de 3.400 nuevas viviendas en Cisjordania, lo que refleja una clara expansión de los asentamientos coloniales.
En el ámbito internacional, el expresidente estadounidense Donald Trump se reunió a puertas cerradas con líderes de varios países, incluyendo Qatar y Turquía, para discutir la situación en la región. Trump aseguró que no permitirá que Netanyahu anexe más territorio en Cisjordania. Sin embargo, las acciones de su administración, que han incluido el veto a varias resoluciones en el Consejo de Seguridad de la ONU, sugieren una complicidad con el régimen israelí.
Complicidad de la comunidad árabe y el papel de la ONU
La ministra adjunta de Asuntos Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos, Lana Nusseibeh, declaró que la anexión de Cisjordania sería una «línea roja» para su país. No obstante, su gobierno sigue siendo signatario de los Acuerdos de Abraham, que fortalecen las relaciones entre los Estados árabes e Israel. Esta contradicción pone de manifiesto la hipocresía de ciertos gobiernos árabes, que critican a Israel mientras mantienen relaciones diplomáticas y militares con el mismo.
A pesar de las condenas en la ONU por el genocidio en Gaza y la colonización de Cisjordania, estas denuncias son incapaces de detener la agresión israelí. Solo la movilización organizada de los trabajadores a nivel global en defensa de Palestina puede ofrecer una respuesta efectiva. La huelga general por Palestina en Italia obligó al gobierno a enviar barcos para escoltar a la Flotilla, mientras que la presión de los estudiantes y trabajadores en España ha llevado a Pedro Sánchez a romper parcialmente los acuerdos militares con Israel.
El creciente número de países que condenan los ataques y el genocidio en Gaza refleja una solidaridad internacional en aumento. Solo ampliando este apoyo y generalizando la lucha podremos no solo detener el genocidio, sino también luchar por una Palestina libre desde el río hasta el mar.
