El presidente chino, Xi Jinping, ha convocado una cumbre ambiciosa en Tianjin que reunirá a líderes mundiales como Narendra Modi, Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan. Este encuentro, que se celebrará el próximo domingo, marca un momento significativo en las relaciones internacionales, especialmente tras la reciente imposición de aranceles del 50% a los productos indios por parte de Estados Unidos, una medida que ha sido interpretada como un golpe para Modi.
La cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), que se celebra desde 2001, será la más internacional hasta la fecha, con la participación de varios líderes de países miembros e invitados. Modi, que no visitaba China desde hace más de siete años, recibió una invitación personal de Xi a través del ministro de Exteriores, Wang Yi, durante una reciente reunión en Nueva Delhi. No obstante, antes de su llegada a Tianjin, el primer ministro indio se reunirá con su homólogo japonés, Shigeru Ishiba, en Tokio.
La asistencia de Modi a esta cumbre también se da en un contexto de tensiones con Estados Unidos, donde el presidente Donald Trump ha criticado a India por su relación con Rusia, especialmente por su compra de petróleo ruso. En respuesta, funcionarios indios como Amitabh Kant, un respetado empresario y ex sherpa del G20, han afirmado que la seguridad energética de India y su autonomía estratégica no están en discusión.
Implicaciones geopolíticas y económicas
La cumbre de Tianjin no solo será un evento diplomático, sino que también tendrá implicaciones económicas significativas, dado que India ha visto un aumento en sus importaciones de algodón estadounidense, buscando congraciarse con Washington. Sin embargo, el alto arancel impuesto contrasta de manera notable con el 19% aplicado a Pakistán, generando un sentido de injusticia entre los líderes indios.
El encuentro en Tianjin reunirá a una veintena de presidentes y dignatarios, incluyendo al presidente de Indonesia, Prabowo Subianto, y el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif. La presencia de estos líderes refuerza la idea de que la OCS está ganando terreno en el escenario internacional, ampliando su influencia en Asia Central y más allá.
Mientras tanto, el desfile militar que se llevará a cabo en la plaza de Tiananmen para conmemorar los 80 años de la victoria sobre el fascismo y la liberación de Japón también atraerá la atención global. Este evento exhibirá tecnología militar avanzada, reflejando el crecimiento del poderío militar chino en el contexto de un mundo cada vez más multipolar.
El cambio en el orden mundial
La cumbre de Tianjin puede verse como un desafío al orden establecido tras la Segunda Guerra Mundial, promovido principalmente por Estados Unidos. Desde la invasión rusa de Ucrania, la OCS no solo ha mantenido a sus miembros, sino que ha crecido, incorporando recientemente a Bielorrusia. Este cambio refleja un deseo global de diversificación y de romper con la hegemonía estadounidense.
En cuanto a los BRICS, el grupo ha ampliado su membresía con la incorporación de nuevos países como Irán y Egipto, lo que indica una tendencia hacia la colaboración entre naciones que tradicionalmente han sido vistas como rivales de Occidente. A medida que estos grupos se fortalecen, el impacto de las decisiones de Estados Unidos se encuentra cuestionado.
En conclusión, la cumbre de Tianjin no solo tiene el potencial de redefinir las dinámicas regionales, sino que también podría ser un punto de inflexión en las relaciones internacionales, donde China, Rusia e India buscan consolidar su influencia frente a un Estados Unidos cada vez más aislado.
