El 17 de diciembre de 2023, el Parque Nacional de Doñana conmemora sus 31 años como Patrimonio de la Humanidad, una distinción otorgada por la UNESCO en 1994 debido a sus excepcionales valores como humedal y su relevancia geológica. A pesar de esta celebración, el parque enfrenta serias amenazas que podrían llevarlo a ingresar en la lista de Patrimonio Mundial en Peligro si no se implementan rápidamente medidas eficaces para conservar sus recursos hídricos.
En el último año hidrográfico, Doñana ha experimentado un periodo de humedad, el primero desde 2010, lo que ha mejorado ligeramente la situación hídrica del área. Sin embargo, la cantidad de precipitaciones aún no es suficiente para iniciar una recuperación real del acuífero, que sigue mostrando signos de declive, según el Informe preliminar sobre el estado de los acuíferos del entorno de Doñana correspondiente al año hidrográfico 2024-2025. Este informe destaca que la mayoría de las zonas del acuífero están en «descenso significativo», a pesar de haber terminado un «largo episodio seco».
Situación crítica y advertencias de la UNESCO
Durante la última reunión del Comité del Patrimonio Mundial en París, la UNESCO subrayó que la sobreexplotación de las aguas subterráneas en Doñana sigue siendo «una preocupación crítica». Aunque se valoran las iniciativas en curso, el organismo internacional considera que no se ha logrado aliviar la presión sobre el acuífero, lo que ha llevado a solicitar un aumento en los esfuerzos para evaluar con precisión las tasas de recarga y establecer umbrales de extracción sostenibles.
El contexto se complica además por el desacuerdo en relación con el deslinde de las marismas, aprobado por el Gobierno. Esta medida ha sido rechazada por la mayoría de los sectores implicados, que argumentan que el funcionamiento hidrogeológico de las marismas es pluvio-fluvial y no mareal, contrariamente a lo que sostiene el Ministerio para la Transición Ecológica.
El Acuerdo por Doñana y las tensiones actuales
El Gobierno central y la Junta de Andalucía continúan trabajando en el «Acuerdo por Doñana», establecido en noviembre de 2023, que busca asegurar la protección del parque y promover un desarrollo sostenible en su área de influencia con una movilización de más de 1 400 millones de euros. Sin embargo, la aprobación del deslinde de los bienes de dominio público marítimo-terrestre ha generado tensiones que amenazan con desestabilizar el consenso logrado.
Esta medida afecta a las marismas en los municipios de Hinojos, Almonte y Aznalcázar, en Sevilla, y ha sido objeto de múltiples críticas. Los detractores piden al Gobierno que retire el deslinde y realice uno que se ajuste a la realidad ecológica de Doñana. La última solicitud formal ha sido realizada por la Consejería andaluza de Medio Ambiente, que ha presentado un requerimiento previo a la vía contencioso-administrativa, a la espera de respuesta por parte de la administración central.
La situación de Doñana es un claro reflejo de los desafíos ambientales que enfrenta España, donde la preservación de sus ecosistemas se convierte en una prioridad urgente para garantizar un futuro sostenible.
