El 35% de los pacientes no recibe cuidados paliativos en España

En una conmovedora charla ofrecida el pasado jueves en la Academia Médico-Quirúrgica, el doctor Jacobo Bátiz, especialista en medicina paliativa y bioética, abordó la preocupante situación que enfrentan miles de pacientes en España que requieren cuidados paliativos. Según sus declaraciones, aproximadamente el 35% de las personas que necesitan estos cuidados no tienen acceso a ellos, dejando a un gran número de afectados sin el alivio que podrían recibir.

Una experiencia transformadora

Durante la conferencia, Bátiz compartió una experiencia personal que marcó su carrera. Relató cómo, al cuidar a un paciente en coma irreversible en su etapa como médico de urgencias, se dio cuenta de que la medicina no siempre puede ofrecer soluciones curativas. “En ese momento entendí que también existía la medicina paliativa”, afirmó, resaltando la importancia de la presencia humana en el cuidado de los pacientes terminales.

El doctor también reflexionó sobre la evolución de la percepción social respecto al final de la vida. “Nos estamos haciendo más conscientes de que, aunque no podamos curar todas las enfermedades, sí podemos cuidar a quienes las padecen”, manifestó. Sin embargo, enfatizó que aún queda un largo camino por recorrer, dado que cada año unas 80 000 personas en España mueren sufriendo, a pesar de que sus dolores podrían ser aliviados con cuidados paliativos adecuados.

La cultura paliativa y los retos actuales

Bátiz introdujo el concepto de “cultura paliativa”, que implica poner en el centro la dignidad, el acompañamiento y el respeto hacia la persona que sufre. “Sabemos mucho sobre la enfermedad, pero poco de quien la padece: sus valores, sus deseos o sus miedos”, destacó, señalando la necesidad de un enfoque más humano en el tratamiento de estas condiciones.

En el marco de la bioética, el doctor identificó varios errores comunes que se cometen en los últimos momentos de vida. Entre ellos, el abandono por parte de los profesionales, la autosuficiencia al subestimar el sufrimiento y el miedo que lleva a evitar conversaciones difíciles sobre la muerte. “Cuando un enfermo dice ‘quiero morir’, a menudo no está pidiendo la muerte, sino el alivio de su dolor o angustia”, explicó Bátiz, subrayando la importancia de una comunicación abierta y compasiva.

Finalmente, Bátiz expresó que la asignatura pendiente de España en este ámbito es la universalización de los cuidados paliativos. “Deben ser un derecho y no el privilegio de unos pocos”, concluyó, abogando por la implementación de una ley nacional que garantice su acceso y la formación obligatoria en cuidados paliativos en todas las facultades de Medicina.