El Consejo de Cofradías acepta el posible cambio de fecha de la Semana Santa

El Consejo de Cofradías de Sevilla ha manifestado su disposición a aceptar cualquier decisión que tome la Santa Sede respecto al posible cambio de fecha de la Semana Santa. Esta declaración se produce en el contexto de las negociaciones entre la Iglesia Católica y las iglesias ortodoxas para unificar el calendario de la Pascua de la Resurrección, lo que implicaría abandonar el ciclo lunar establecido hace 1.700 años.

El presidente del Consejo, Francisco Vélez, ha declarado que no tendría problemas en adaptarse a un nuevo calendario, ya que el trabajo logístico y económico que implica la organización de la Semana Santa no se vería afectado por un cambio en las fechas. «Siempre acataremos lo que decida la Iglesia», ha enfatizado Vélez en respuesta a las preguntas de este medio.

Un cambio histórico en el calendario litúrgico

La posible unificación de las fechas de la Semana Santa surge tras el anuncio del obispo auxiliar de Sevilla, quien también preside la Subcomisión Episcopal para las Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española (CEE). Este órgano ha manifestado que la Iglesia Católica está «abierta» a considerar un cambio en la celebración de la Semana Santa para llegar a un acuerdo con los ortodoxos, aunque este objetivo no se prevé inmediato.

El actual calendario de la Semana Santa se rige por el ciclo lunar, tal como se estableció en el Concilio de Nicea en el año 325. Desde entonces, la Pascua Florida se celebra el domingo posterior a la primera luna llena de la primavera, siguiendo la tradición judía. Sin embargo, la discrepancia entre católicos y ortodoxos radica en que estos últimos continúan utilizando el calendario juliano, mientras que los católicos adoptaron el calendario gregoriano en el siglo XVI, provocando así un desfase temporal en el año litúrgico entre ambas comunidades.

Impacto en las festividades y la logística

La intención de acordar una fecha única para la Semana Santa no es nueva. En la década pasada, el papa Francisco propuso la posibilidad de dejar de lado el ciclo lunar y fijar una fecha común, lo que podría acortar el intervalo de celebración de la Semana Santa a una semana entre el 1 y el 7 de abril. Este cambio afectaría también a otras festividades religiosas, como Pentecostés y la romería del Rocío, que se celebrarían en fechas fijas en mayo y junio, respectivamente.

Si se concreta este cambio, no sería inmediato, lo que significa que la actual junta superior del Consejo, cuyo mandato concluye en junio, no tendría que asumirlo. La discusión sobre este posible cambio se ha intensificado en la actualidad, coincidiendo con la conmemoración de los 1.700 años del Concilio de Nicea y el deseo de acercamiento entre las diversas iglesias cristianas.

Este año, tanto la Pascua Católica como la Pascua Ortodoxa han coincidido en fechas, lo que añade un contexto significativo a este debate, que podría redefinir la manera en que se celebran estas conmemoraciones en el futuro.