Extremadura se enfrenta a un desafío demográfico significativo, con una población envejecida que afecta su futuro económico y social. En este contexto, las elecciones autonómicas anticipadas del 21 de diciembre de 2024 se presentan como una oportunidad para transformar la región mediante inversiones que atraigan a los jóvenes y fomenten la nueva economía.
A pesar de ser la comunidad más segura de España, Extremadura continúa lidiando con déficits históricos en infraestructuras. La población total alcanzó 1.054.677 personas el 1 de octubre de 2024, lo que representa un incremento de 1.692 respecto al año anterior, impulsado principalmente por el aumento de ciudadanos extranjeros que suman 67.846, es decir, el 6,4% del total, según datos del INE.
Un panorama económico en transformación
La situación demográfica es preocupante, ya que 246.411 residentes tienen más de 64 años, lo que equivale al 23,36% del total. La densidad de población es de 25,3 habitantes por kilómetro cuadrado, una de las más bajas de España, lo que complica la prestación de servicios públicos en una región que no ha cerrado ningún pueblo a pesar del reto demográfico.
El PIB de Extremadura creció un 3% en 2024, aunque se sitúa cinco décimas por debajo de la media nacional. El PIB per cápita se fijó en 25.227 euros, un 5,8% superior al año anterior, pero sin alcanzar la media nacional por un 22,7%. El sector agrario, que representa cerca del 8% del PIB, enfrenta retos como el recorte propuesto de la PAC a partir de 2028, la falta de rentabilidad y la escasez de mano de obra.
La central nuclear de Almaraz se convierte en un punto clave para la región, al igual que los proyectos multimillonarios en centros de datos e inteligencia artificial. Extremadura lidera la producción de energía renovable y confía en el turismo como motor económico. En este contexto, las exportaciones alcanzaron un récord de 3.329,8 millones de euros en 2024, con un incremento interanual del 8,7%.
Desafíos en el empleo y la educación
Septiembre de 2024 cerró con 437.300 ocupados, la cifra más alta de su historia, aunque la tasa de paro se mantiene en un 13,56%, la tercera más elevada del país. La región sigue esperando la puesta en servicio del AVE, mientras se demanda un sistema antiniebla en el aeropuerto de Badajoz y mejoras en las conexiones por autovía entre sus provincias.
En el ámbito sanitario, Extremadura destaca con 0,95 médicos de atención primaria por cada mil habitantes, lo que la posiciona como la segunda comunidad con mayor dotación, por encima de la media nacional de 0,79. Sin embargo, retener al personal sanitario se presenta como un desafío, dado que el índice de dependencia de personas mayores de 64 años se encuentra en el 34,93%.
En el ámbito educativo, los estudiantes extremeños se sitúan por debajo de la media nacional en matemáticas, ciencias y lectura. La tasa de abandono escolar temprano ha subido al 14,1%. Con una única universidad pública, la región ha visto la llegada de iniciativas privadas, como la Universidad Internacional para el Desarrollo (Uninde), que ya cuenta con el visto bueno del Parlamento regional.
Frente a estos retos, Extremadura apuesta por un futuro que integre a los jóvenes y fomente un entorno económico más dinámico, buscando así revertir la tendencia de envejecimiento y poblamiento que la caracteriza.
