Los vecinos de la avenida César Augusto en Zaragoza están a punto de celebrar el fin de unas obras que han durado más de un año. Las máquinas iniciaron los trabajos el 6 de noviembre de 2022 con el objetivo de sustituir la losa superior del aparcamiento de la plaza Salamero, una intervención que inicialmente estaba prevista para concluir en diez meses.
A pesar de las expectativas, los operarios de la empresa Índigo continúan realizando los últimos remates en la acera junto a la iglesia de Santiago el Mayor. Se espera que estas obras finalicen a finales de febrero, lo que ha generado diversas reacciones entre los residentes y usuarios de la zona.
Opiniones de los vecinos sobre las obras
La opinión de los vecinos es variada. Por un lado, Verónica González, residente en la zona, expresa su alivio al conocer que las obras están por concluir. «¡Ya era hora!», exclama, refiriéndose a las molestias causadas por el «ruido y el polvo» durante todo este tiempo. La sensación de prolongación de las obras es una que comparten otros vecinos, especialmente quienes tienen que recoger a sus hijos del colegio Escolapios.
Ana Casado, madre de un alumno, menciona que aunque a pie no ha sido un gran inconveniente, la situación se complicó para quienes dependían del coche. «Cuando estaba la calle cortada al tráfico fue una odisea», asegura. Su compañero de recogida, Carlos Calleja, comparte la opinión de que es habitual que estas obras se extiendan más allá de lo previsto, pero reconoce que son necesarias para la mejora de la ciudad.
Impacto en el comercio local
El impacto de las obras también ha sido significativo para los negocios de la zona. José Vicente Pallares, administrador del Café Montreal, ubicado al final de la avenida, señala que las primeras semanas fueron especialmente duras. «Cuando cortaron al tráfico y no pasaba ni un bus por la calle, se notó mucho, descendieron los clientes una barbaridad», explica. Sin embargo, a pesar de las dificultades iniciales, considera que el desarrollo de las obras en fases ha sido beneficioso, ya que permitió abrir la circulación pronto y reducir la sensación de caos.
Pallares también menciona que, aunque la lanzadera habilitada para conectar la zona con el resto de la ciudad «no acabó de funcionar», la percepción general es que las obras han finalizado en gran medida, al menos en su extremo de la avenida. «Desde hace meses, ya no sufrimos las consecuencias», concluye.
Con la conclusión de estas obras, los vecinos de la avenida César Augusto esperan recuperar la normalidad y disfrutar de un espacio público renovado y más accesible.
