El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, se reunirá este domingo con el expresidente estadounidense Donald Trump en Florida, en un encuentro considerado clave para avanzar en el plan de paz para Ucrania, que se desarrolla en un contexto de intensas gestiones diplomáticas entre Washington y Kiev. Esta cita se produce en el marco de la cuarta Navidad de guerra en el país europeo, donde ambos líderes buscan acelerar las negociaciones que podrían marcar un punto de inflexión en el conflicto.
Objetivos claros en la reunión
Zelensky ha confirmado que durante el encuentro se discutirán garantías de seguridad y mecanismos de paz, destacando que el plan de 20 puntos elaborado junto a Estados Unidos “está listo aproximadamente en un 90%”. Esta afirmación refleja avances importantes, aunque el mandatario reconoce que todavía hay puntos críticos que necesitan ser resueltos. A través de su cuenta en la red social X, Zelensky afirmó: “No perdemos ni un solo día. Hemos acordado una reunión al más alto nivel con el presidente Trump. Se puede decidir mucho antes de Año Nuevo”, enfatizando la urgencia de cerrar acuerdos que frenen la escalada bélica.
El anuncio de la reunión se produce tras lo que Zelensky calificó como una “buena conversación” con el enviado especial estadounidense Steve Witkoff y Jared Kushner, quien actúa como facilitador en el canal diplomático informal entre ambos países. A pesar de los progresos, persisten diferencias significativas, especialmente en torno a la exigencia rusa de ceder partes del Donbass y el futuro de la central nuclear de Zaporiyia, actualmente controlada por fuerzas rusas.
Posiciones encontradas y expectativas
En este marco, Zelensky ha mostrado disposición a retirar tropas del este de Ucrania si Moscú accede a establecer reciprocidad y transforma la zona en un territorio desmilitarizado supervisado internacionalmente. Sin embargo, hasta el momento no ha habido señales de aceptación por parte del Kremlin. Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, mantiene una postura firme, señalando que cualquier cesión debe excluir el Donbass, un territorio que considera irrenunciable. Según declaraciones recogidas por Kommersant, Putin afirmó: “El Donbass es nuestro”, y ha reiterado que cualquier acuerdo de paz requiere la retirada total de las fuerzas ucranianas de Donbass, Zaporiyia y Kherson, además de una renuncia formal de Kiev a ingresar en la OTAN.
Además, Putin ha propuesto una gestión conjunta ruso-estadounidense de la central nuclear de Zaporiyia, mientras que Washington ha mostrado interés en aprovechar parte de la energía de la planta y proyectos energéticos en la región, aunque no se ha confirmado oficialmente la propuesta de minería de criptomonedas.
A medida que la diplomacia avanza, los combates continúan. Los ataques con drones rusos sobre Mykolaiv han interrumpido el suministro eléctrico y han buscado afectar a la población civil durante el invierno. A su vez, Ucrania ha atacado refinerías rusas, como la de Novoshakhtinsk, utilizando misiles Storm Shadow suministrados por Gran Bretaña. El Estado Mayor ucraniano ha informado sobre varias explosiones y ha declarado: “El objetivo fue alcanzado”, aunque un bombero resultó herido en el proceso de controlar el incendio resultante. Estas operaciones buscan reducir los ingresos petroleros de Moscú, considerados esenciales para financiar la invasión iniciada en febrero de 2022.
La reunión entre Trump y Zelensky representa, en este contexto, una oportunidad decisiva para consolidar avances diplomáticos, aunque las posiciones siguen profundamente enfrentadas y el desenlace del conflicto permanece incierto.
