Aitor Sanz Martín, capitán del Tenerife, se encuentra a un paso de hacer historia al alcanzar los 400 partidos oficiales con el club canario si juega este sábado contra el Gualajara. Este hito es aún más destacable considerando que su carrera estuvo amenazada por una grave lesión que casi le obligó a retirarse. Sin embargo, Sanz sonríe y comparte su experiencia, reflexionando sobre el viaje que le ha llevado a convertirse en un emblema del equipo.
El jugador confiesa que no tenía intención de cambiar de equipo, pero su esposa le ayudó a ver que un traspaso podría ser un paso importante en su carrera. «Yo no quería cambiar de equipo. Esa es la realidad, pero mi mujer me abrió los ojos. Podía ser un salto muy importante en mi carrera», recuerda Sanz. Su llegada al Tenerife fue precedida por una llamada de Álvaro, quien expresó su interés en contar con él, aunque las negociaciones iniciales no fueron fáciles.
Un camino lleno de retos y aprendizajes
Aitor recuerda cómo comenzó su carrera profesional en el club, mencionando que «es en Tenerife donde me hago futbolista, donde empiezo a entender el juego de verdad». Con más de diez años en el equipo, ha tenido la oportunidad de aprender de diversos entrenadores, cada uno aportando algo único a su desarrollo como jugador. Aunque Cervera es el nombre que más resuena en su trayectoria, Sanz también valora las enseñanzas de técnicos como Ramis y Martí.
Su primer partido en el Municipal de Santo Domingo contra el Alcorcón es un recuerdo vívido, aunque reconoce que no se centró demasiado en las cifras que marcarían su carrera, como los hitos del 100, 200 o 300 partidos. «Nunca imaginé llegar a tanto en un mismo sitio y con un mismo club», afirma Sanz.
Un regreso triunfal tras la adversidad
La carrera de Aitor estuvo marcada por una grave lesión que hizo dudar sobre su futuro en el fútbol. Sin embargo, tras someterse a un tratamiento con el doctor Mikel Sánchez en Vitoria, logró recuperarse y regresar al campo. «Tuve la suerte de encontrarle», comenta sobre su experiencia con la lesión, destacando su dedicación en la rehabilitación, donde llegó a realizar hasta tres sesiones diarias para fortalecer su rodilla.
A pesar de las dificultades, Sanz ha renovado su contrato año tras año, mostrando su deseo de seguir siendo un jugador clave en el Tenerife. «Si me siento bien y el club entiende que puedo seguir ayudando, lo haré», afirma, dejando abierta la posibilidad de continuar su carrera más allá de los 400 partidos.
La trayectoria de Aitor Sanz no solo se mide en números, sino que también ha dejado una huella imborrable en la comunidad tinerfeña. Se ha convertido en un referente para los jóvenes, siendo invitado a colegios para impartir clases de valores y mostrando su apego a la isla. «Sabía que Tenerife iba a ser para mí un cambio en todos los aspectos, pero no un cambio que me cambiase tanto la vida», concluye Sanz, reflejando su satisfacción y orgullo por su carrera en el Tenerife.
