El fenómeno de las denuncias por vulneración de los derechos lingüísticos en Cataluña ha experimentado un crecimiento alarmante del 1.400 % en la última década. Según datos de la Agencia Catalana de Consumo, en el año 2023 se registraron un total de 1.016 denuncias relacionadas con la falta de rotulación en catalán, lo que refleja un retroceso significativo en la presencia del idioma en el espacio público.
Este descenso en el uso del catalán no se limita a la capital, sino que afecta a diversas localidades. En un análisis realizado por la Política Lingüística sobre la lengua de los carteles en establecimientos de una decena de ciudades, se observó una pérdida de presencia del catalán que oscila entre 3 y 12 puntos porcentuales. Localidades como Badalona, Mollet, Sabadell, Terrassa, Sant Cugat y Cardedeu se encuentran en un estado donde entre el 63 % y el 70 % de sus comercios cumplen con la normativa que exige la visibilidad del catalán en los rótulos.
Multas y sanciones en descenso
A pesar del aumento en el número de denuncias, las sanciones impuestas por la Agencia Catalana de Consumo han mostrado una tendencia a la baja. En 2022, la agencia recibió más de 1.500 denuncias, pero solo sancionó a unos 200 negocios, lo que supuso un total de 414.000 euros en multas. En comparación, en 2023, la cifra de quejas se elevó a casi 1.900, pero las sanciones fueron únicamente a 206 empresas, lo que representa una disminución de alrededor de 50 respecto al año anterior.
De las denuncias recibidas por la agencia, un 42 % está relacionado con el incumplimiento de los derechos lingüísticos; sin embargo, las sanciones representaron solo el 2 % de las quejas totales. Esta discrepancia indica que, si bien el número de denuncias ha crecido, las acciones correctivas por parte de las autoridades no han seguido el mismo ritmo.
El impacto en la comunidad
La situación refleja una tensión creciente en la comunidad respecto al uso y la defensa del idioma catalán. La percepción de que el catalán pierde terreno en el espacio público genera preocupación entre los defensores de la lengua y la cultura catalana. La falta de cumplimiento de la normativa lingüística en los negocios puede tener repercusiones en la identidad cultural y en la cohesión social en una región donde el idioma es un símbolo de pertenencia.
Las autoridades lingüísticas y culturales de Cataluña se enfrentan al reto de fomentar el uso del catalán y garantizar que se respete su presencia en el ámbito comercial, un aspecto que es vital para la preservación de la lengua en su contexto natural. La creciente preocupación entre los ciudadanos sobre este asunto podría llevar a un mayor activismo en defensa de los derechos lingüísticos en el futuro.
