La osteoporosis es una enfermedad que avanza de forma silenciosa y que puede tener consecuencias devastadoras en la vida de una persona. Según el endocrinólogo Luis Jiménez Briceno, el estado físico que construimos hoy determinará nuestro futuro físico. A menudo, lo que más peligroso puede llegar a ser no presenta síntomas inmediatos, y la osteoporosis es un claro ejemplo de ello.
Este trastorno se desarrolla lentamente y sin dolor, lo que lleva a muchas personas a ignorarlo hasta que es demasiado tarde. Una fractura inesperada puede ser el primer signo de que algo no va bien. El doctor Jiménez Briceno explica que no se trata solo de un debilitamiento del hueso, sino de una pérdida de su estructura interna y resistencia, un problema que comienza mucho antes de lo que la mayoría de la gente imagina.
Una enfermedad que se forja en la infancia
La osteoporosis no es exclusiva de las personas mayores; de hecho, comienza a gestarse en la infancia. Durante la adolescencia, el cuerpo genera una cantidad significativa de hueso que servirá como un «colchón» para el futuro. Según el especialista, una mujer forma entre los 11 y los 14 años la misma cantidad de hueso que puede perder entre los 50 y los 80 años. Este dato subraya la importancia de cuidar la salud ósea desde una edad temprana.
El pico de masa ósea se alcanza alrededor de los 30 años. A partir de ese momento, el cuerpo deja de construir y comienza a perder masa ósea. Por ello, los hábitos alimenticios y el ejercicio físico que adoptemos durante nuestra juventud son fundamentales para la salud ósea en la vejez.
El impacto de la menopausia en la salud ósea
Un momento crítico en la vida de una mujer es la menopausia, ya que los niveles de estrógenos disminuyen drásticamente. Esta hormona, que ayuda a mantener la salud ósea, actúa como un freno en el proceso de destrucción y creación de hueso. Cuando este freno se retira, las células que destruyen hueso comienzan a actuar más rápidamente que las que lo crean, lo que resulta en una pérdida acelerada de masa ósea.
El doctor Jiménez Briceno menciona que, en algunos casos, la terapia hormonal puede ser útil si se aplica a tiempo, aunque no es una solución adecuada para todas las mujeres. Es crucial personalizar el tratamiento según las necesidades individuales.
La actividad física también juega un papel vital en la salud ósea. Los pequeños hábitos diarios pueden tener un gran impacto en la salud futura. El ejercicio de fuerza y de impacto, como correr, saltar, o levantar pesas, envía señales a nuestro cuerpo para mantener los huesos fuertes. «El hueso se fortalece cuando el músculo le exige», afirma el doctor. Si no utilizamos nuestros huesos, simplemente los perderemos.
En cuanto a la alimentación, es cierto que el calcio y la vitamina D son esenciales, pero no son una solución mágica. Si ya hay pérdida activa, simplemente tomar suplementos no será suficiente. Además, hay otros factores cotidianos que pueden afectar negativamente la salud ósea, como un consumo excesivo de sal, café o tabaco, que suelen ser ignorados.
La buena noticia es que la osteoporosis no es inevitable. No es un destino que debemos aceptar al cumplir años. Existen formas de prevenir, frenar y tratar esta enfermedad. Es importante aclarar que la osteoporosis no debe confundirse con la artrosis. Mientras que la primera afecta a la densidad del hueso, la segunda se relaciona con las articulaciones, lo que implica diferentes problemas y soluciones.
El objetivo final no es tener huesos perfectos, sino que estos sean lo suficientemente fuertes para soportar las exigencias de la vida diaria, como una caída o un tropiezo. En definitiva, no se trata solo de vivir más, sino de vivir sin la preocupación de romperse en el camino.
