Botellas inteligentes combatirán las falsificaciones en el vino

La industria del vino en España enfrenta un grave problema debido a las falsificaciones, que cada año generan unas pérdidas de 380 millones de euros y amenazan 1 100 empleos, según datos de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (Euipo). Para combatir este fenómeno, que ha crecido en los últimos años, el sector ha puesto en marcha una innovadora solución: las botellas inteligentes equipadas con tecnología de trazabilidad.

Estas botellas incorporan códigos QR y tecnología NFC (Near Field Communication), el mismo sistema utilizado en los pagos móviles, con el objetivo de garantizar a los consumidores que el vino que adquieren es auténtico. La estrategia busca dificultar la labor de los falsificadores, quienes han perfeccionado sus técnicas para crear imitaciones cada vez más convincentes. Entre 2013 y 2017, la falsificación de productos alcohólicos dejó en la Unión Europea una brecha de beneficios de 2 015 millones de euros.

La Federación Española del Vino ha respondido a este desafío creando en 2023 un grupo de trabajo especializado en digitalización, con el fin de impulsar el uso de botellas inteligentes y códigos QR en las bodegas. Esta iniciativa es parte de una reacción rápida ante el aumento de portales fraudulentos que simulan ser sitios oficiales de marcas reconocidas, un fenómeno conocido como ciberocupación.

Desafíos y soluciones en la lucha contra las falsificaciones

La abogada Inmaculada de la Haza, especialista en propiedad industrial, advierte que estos portales son un problema para la industria. “Terceros registran dominios idénticos o parecidos a la marca para desviar el tráfico y vender productos ilícitos”, señala. Además, la venta no oficial en redes sociales, como Instagram y Facebook, también está en auge, con cuentas falsas que ofrecen botellas premium a precios bajos, lo que complica aún más la situación.

La tecnología de trazabilidad no es una novedad, ya que el sector de las bebidas espirituosas ha utilizado etiquetas timbradas y hologramas durante años. Sin embargo, el uso de botellas con memoria, que contienen chips NFC en sus etiquetas o tapones, introduce un nuevo nivel de seguridad. Al acercar un móvil a la botella, el consumidor puede acceder a información sobre el origen del producto y su recorrido hasta llegar a sus manos.

La propuesta de botellas trazables busca no solo proteger al consumidor, sino también identificar rutas del comercio ilegal. “Si cada botella genera eventos de verificación, la marca puede detectar duplicidades”, explica Juan Pablo Izquierdo, consejero delegado de Vinok, una de las start-ups que ha surgido en este ámbito. “Esto permite identificar patrones sospechosos y posibles casos de falsificación”, añade.

Innovaciones que marcan la diferencia

La implementación de tecnologías como el blockchain en las botellas inteligentes permite un registro inmutable de cada paso que ha dado el envase. Aunque su adopción varía según el tamaño y los recursos de las bodegas, es una estrategia que ofrece una mayor trazabilidad y seguridad. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los falsificadores podrían replicar esta tecnología a corto plazo.

La lucha contra la falsificación no se limita a la tecnología; también se inspira en ejemplos como el de Old Parr, cuyas botellas tienen un diseño distintivo que dificulta su copia. Los expertos coinciden en que las marcas están registrando envases cada vez más originales y creativos para llamar la atención y crear barreras frente a los falsificadores.

La problemática de la falsificación de vino es compleja y se ha intensificado en los últimos años. En Italia, las autoridades europeas desmantelaron en 2024 una red criminal dedicada a falsificar vino tinto francés que se vendía a precios exorbitantes. En España, la policía ha documentado redes que comercializan vinos con falsas denominaciones, como los vinos de Rioja vendidos en Vietnam a través de marcas fraudulentas.

La implementación de medidas innovadoras y el compromiso del sector son clave para enfrentar el desafío de las falsificaciones y proteger tanto a los productores como a los consumidores.