La entrada de empresas chinas en la industria automovilística española, ejemplificada por la resurrección de la marca Ebro en Barcelona, ha generado inquietud en Bruselas. El vicepresidente de la Comisión Europea para la Estrategia Industrial, Stephane Sejourné, ha manifestado su desconfianza hacia este modelo productivo, argumentando que no favorece el crecimiento de las empresas locales en términos de producción.
Un modelo de bajo valor añadido
Durante una reciente rueda de prensa con periodistas españoles, Sejourné subrayó que «el modelo que vemos a menudo en España no es un buen modelo», ya que las fábricas que ensamblan coches utilizando componentes procedentes de China generan empleo de baja calidad y carecen de valor añadido para la industria europea. Este enfoque no es nuevo; China ya ha intentado implementar estrategias similares en otros países, con resultados poco satisfactorios.
El proceso de ensamblaje conocido como MKD (Medium Knocked Down) implica que los vehículos se montan a partir de módulos premontados, lo que no contribuye al desarrollo de la industria local de componentes. Tal y como indicó Sejourné, «montar no es fabricar», y este tipo de producción busca evadir los aranceles locales al simular que el coche es fabricado en el país donde se ensambla.
Revisión de acuerdos con China
Por esta razón, desde Bruselas se propone revisar los acuerdos comerciales con China, como el que llevó al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, a Pekín el pasado mes de abril para reunirse con el presidente chino, Xi Jinping. Sejourné enfatizó la necesidad de «ser mucho más inteligentes en las relaciones con China», buscando una mayor transferencia de competencias y un aumento en la producción de componentes europeos.
Un ejemplo a seguir podría ser el modelo francés, que ha optado por reactivar su producción de energía nuclear, convirtiéndose en un exportador en este sector. «Necesitamos que al menos el 60 % de los componentes de los coches sean europeos», concluyó Sejourné, instando a una estrategia más coherente para aprovechar el potencial de China en Europa.
Con estas afirmaciones, la Comisión Europea pone de relieve su preocupación por la sostenibilidad y el futuro de la industria automovilística en España, instando a una reflexión profunda sobre las alianzas y modelos productivos en un contexto global cada vez más competitivo.
