Las lagunas saladas de interior se han convertido en auténticos laboratorios naturales, donde la biodiversidad de amebas tecadas (Arcellinida) ha proliferado de manera sorprendente. Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en el Real Jardín Botánico, ha llevado a cabo un estudio exhaustivo en estas lagunas, tanto en España como en Chile, revelando una notable diversidad de organismos en estos ecosistemas extremos.
Características singulares de las lagunas saladas
A diferencia de los océanos, las lagunas saladas no tienen conexión directa con el mar, lo que provoca que su salinidad aumente con el tiempo. Este fenómeno se debe a que los afluentes arrastran sales disueltas del suelo, mientras que la evaporación del agua no permite que estas sales sean arrastradas. Así, con el paso de los años, la concentración de sal se incrementa, creando un ambiente hostil donde pocas especies pueden sobrevivir.
“Las altas fluctuaciones de temperatura y salinidad hacen que estos ecosistemas sean difíciles de colonizar, permitiendo que las amebas tecadas se especialicen en los microhábitats disponibles”, explica Fernando Useros, investigador del CSIC. En su reciente estudio, que ha sido publicado en la revista Environmental DNA, se identificaron 220 especies de Arcellinida en las lagunas saladas, de las cuales solo siete también fueron halladas en aguas dulces.
Un hallazgo científico significativo
El estudio se centró en lagunas de las provincias de Albacete y Toledo, donde el equipo ya había descrito cuatro nuevas especies en 2023. “La capacidad de las Arcellinida para adaptarse a estas condiciones salinas sugiere que ha habido múltiples colonizaciones desde ambientes de agua dulce”, añade Enrique Lara, director del proyecto Myxotropic.
Los hallazgos no solo revelan la diversidad de estas amebas, sino que también ponen de manifiesto la importancia de preservar estos hábitats. Muchos de ellos están amenazados por la contaminación, la minería y la sobreexplotación de acuíferos, lo que puede llevar a la desaparición de las lagunas y de las especies que habitan en ellas. “La pérdida de estos ecosistemas supondría una pérdida irreparable para la biodiversidad y el conocimiento científico”, advierte Lara.
La investigación también sugiere que la falta de competencia en estos entornos salinos ha sido clave para la diversificación de las Arcellinida. “Es curioso que estas amebas sean casi inexistentes en el océano, pero muy diversas en las lagunas saladas interiores”, concluye Useros.
El siguiente paso para el equipo de investigación es profundizar en el estudio de los genes implicados en estas adaptaciones, un área que promete ser muy interesante y que podría arrojar más luz sobre la evolución de estos organismos.
El trabajo de los investigadores subraya la necesidad de proteger los ecosistemas de lagunas saladas, que no solo son refugios de biodiversidad, sino también valiosos para el estudio de la evolución y la adaptación de las especies en condiciones extremas.
