La antigua ciudad romana de Segóbriga, conquistada en el siglo II a.C., es un destino imprescindible para los amantes de la historia. En tiempos de Augusto, alrededor del 12 a.C., dejó de ser una ciudad estipendaria para convertirse en un municipium. Situada en Saelices, en la provincia de Cuenca, sus restos arqueológicos han sido declarados Bien de Interés Cultural (BIC), destacándose su emblemático Anfiteatro.
Historia del Anfiteatro de Segóbriga
El Anfiteatro de Segóbriga, construido entre los siglos I y II d.C., es uno de los edificios más imponentes de la ciudad. Este coloso estaba destinado a albergar espectáculos de lucha entre gladiadores, enfrentamientos con fieras y las famosas “venationes”. A pesar de haber sufrido expolios de materiales de construcción, su notable conservación se debe a que, durante siglos, se utilizó como corral y granero, lo que lo protegió de la erosión.
Características del Anfiteatro
Con una capacidad aproximada de 5 500 espectadores, el anfiteatro tiene una forma elíptica irregular, con una longitud de 75 metros. La arena, que medía aproximadamente 40 por 34 metros, estaba rodeada por gradas y un podium que delimitaba el área de actuación. Además, contaba con un pasillo cubierto que conectaba las puertas y las habitaciones donde se mantenían las fieras que participaban en los espectáculos.
Visitas al complejo arqueológico
El complejo arqueológico de Segóbriga está abierto al público, y se pueden adquirir entradas a través de su página web oficial. La tarifa general es de 6 euros, mientras que la entrada reducida, destinada a estudiantes hasta 25 años, mayores de 65, desempleados, discapacitados y familias numerosas, cuesta 3 euros. Los menores de 8 años y los residentes en Saelices y Almonacid del Marquesado pueden acceder de forma gratuita. También se ofrecen visitas guiadas para grupos a partir de 25 personas, así como opciones para centros educativos.
Para enriquecer la experiencia, el visitante puede utilizar gafas de realidad virtual que permiten explorar Segóbriga en su máximo esplendor. Este recurso añade una dimensión única a la visita, conectando el pasado con el presente y haciendo que la historia cobre vida ante los ojos de los asistentes.
