La presa de Vilasouto: de obra franquista a paraíso natural

En el sur de Lugo, la construcción de la presa de Vilasouto, levantada en los años 60, ha transformado la vida de varias parroquias, convirtiéndose en un enclave turístico y natural. Este embalse, ubicado en el municipio lucense de O Incio, es hoy un popular destino para pasear, pescar y navegar sin motor, atrayendo a numerosos visitantes cada año.

La historia de la presa se remonta a mayo de 1966, cuando comenzaron las obras para regular el caudal del río Mao. La infraestructura fue diseñada inicialmente para el regadío del valle de Lemos, un proyecto incluido en el plan general de obras hidráulicas del régimen de Francisco Franco desde 1955. La aprobación del proyecto se formalizó en 1965 y, tras un contrato de ejecución adjudicado a la Empresa Auxiliar de la Industria, S.A. (Auxini), las obras comenzaron oficialmente el 31 de mayo de 1966.

Un cambio drástico en la comunidad

La construcción de la presa tuvo un impacto significativo en la comunidad local, afectando a las parroquias de Vilasouto, Eirexalba y Goó, además de requerir la edificación de una nueva iglesia, mientras que la antigua fue rehabilitada hace una década. Con una capacidad de 20,52 hectómetros cúbicos y una altura de 59 metros, el embalse ocupa una superficie de 111 hectáreas, modificando el paisaje y la vida cotidiana de los habitantes de la zona.

Aunque la presa fue concebida para el riego agrícola, su uso se ha diversificado. Desde 2019, la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil autorizó la navegación a vela y a remo, prohibiendo el uso de motores, lo que ha permitido la celebración de eventos como la Copa Diputación, un campeonato de piragüismo que tuvo lugar en septiembre de 2024, con la participación de numerosos deportistas.

Un paraíso para el ocio y la cultura

El embalse de Vilasouto se ha convertido en un referente para el ocio en la comarca, con un entorno propicio para paseos y actividades al aire libre. La instalación de un mirador el año pasado ha mejorado aún más la experiencia para los visitantes, que pueden disfrutar de la belleza del paisaje mientras se relajan o realizan actividades recreativas.

Además, el festival Tremeterra, organizado por asociaciones culturales y con el apoyo del Ayuntamiento y otras instituciones, ha puesto en el mapa a Vilasouto como un destino cultural. En 2024, el festival reunió a artistas de España, Francia y Reino Unido, deleitando al público con ritmos de reggae y dub, y se espera que la cuarta edición, programada para agosto, continúe atrayendo a más aficionados a la música.

La transformación de la presa de Vilasouto ilustra cómo un proyecto concebido para el regadío ha evolucionado hacia un espacio de disfrute y convivencia, fusionando historia, naturaleza y cultura en un solo lugar. Su legado perdura, ofreciendo a las generaciones actuales y futuras un entorno donde disfrutar de la riqueza natural de Lugo.