Los túneles subterráneos han sido un testimonio de la capacidad ingenieril del ser humano, creando conexiones vitales entre distintas regiones mientras desafían las profundidades de la tierra. En este contexto, los trayectos ferroviarios y de carretera más profundos del mundo son verdaderas hazañas que no son aptas para los claustrofóbicos.
Profundidades bajo montañas y mares
El túnel de base de San Gotardo en Suiza se posiciona como el trayecto ferroviario más profundo del mundo, con una impresionante longitud de 57 kilómetros y hasta 2.400 metros de roca sobre su tramo central. Inaugurado en 2016, este túnel conecta las ciudades de Zúrich y Lugano a través de los Alpes, permitiendo a los trenes cruzar la montaña sin ver la luz del día durante aproximadamente 20 minutos.
Si el criterio se cambia hacia la profundidad bajo el nivel del mar, el récord lo ostenta el túnel Seikan en Japón, que une las islas de Honshū y Hokkaidō. Con una longitud total de 53,85 kilómetros, incluye una sección submarina de más de 23 kilómetros, alcanzando profundidades de hasta 240 metros bajo el océano.
Desafiando el océano y la montaña
En el ámbito de los coches, el túnel de Ryfylke en Noruega se lleva la medalla de oro al ser el más profundo bajo el mar, con 14,4 kilómetros de longitud y alcanzando unos 292 metros de profundidad. Esta infraestructura conecta la ciudad de Stavanger con la otra orilla, permitiendo a los conductores atravesar lo que parece el fondo de un fiordo.
Por su parte, el túnel de Jinping en China, con 17,5 kilómetros de longitud, es conocido por ser el túnel de carretera con más roca sobre su bóveda, llegando a acumular hasta 2.400 metros de roca. Este túnel, construido para un complejo hidroeléctrico, se encuentra en las montañas de Sichuan.
En la lista de impresionante ingeniería, destaca el ambicioso proyecto del túnel de Gibraltar, que, si se lleva a cabo, podría convertirse en uno de los más profundos del mundo. Se prevé que este túnel, que uniría España con Marruecos, alcance los 300 metros por debajo del nivel del mar, superando al túnel de Ryfylke.
La conexión ferroviaria del túnel de Gibraltar es un sueño que podría cambiar la geografía del transporte en Europa y África, aunque actualmente se enfrenta a retos geológicos y sísmicos significativos. En 2023, se reactivaron los estudios sobre su viabilidad técnica, lo que podría traer un nuevo impulso a este proyecto monumental.
Los túneles subterráneos no solo ofrecen un desafío técnico, sino que también representan la evolución del transporte y la interconexión entre regiones, mostrando cómo la ingeniería puede superar obstáculos naturales y geográficos de manera impresionante.
