El papa León XIV denuncia la desigualdad en su visita a Mónaco

El papa León XIV ha denunciado este sábado la creciente desigualdad económica entre ricos y pobres durante su visita a Mónaco, un microestado conocido por su opulencia. Esta es la primera vez que un pontífice en ejercicio visita el principado, y lo hace en un momento en que las disparidades económicas son un tema candente a nivel global.

Al aterrizar en helicóptero en el helipuerto de Montecarlo, el papa fue recibido por el príncipe Alberto II y la princesa Charlene, en un día soleado que auguraba un evento significativo. Desde el balcón del Palacio del Príncipe, León XIV expresó su preocupación por lo que describió como “configuraciones injustas de poder” que generan “abismos entre privilegiados y excluidos”.

Un llamado a la justicia y la paz

Durante su discurso, el pontífice subrayó que la riqueza debe estar al servicio de “la ley y la justicia”, haciendo hincapié en que el mundo enfrenta un contexto histórico donde la fuerza y la lógica de la omnipotencia amenazan la paz. Esta declaración resuena especialmente en un periodo marcado por conflictos en diversas regiones del planeta.

La visita de León XIV, que duró ocho horas, no solo subraya los lazos históricos entre Mónaco y la Santa Sede, sino que también pone de manifiesto el catolicismo como religión oficial en este principado, donde el 8 % de la población se identifica como católicos practicantes. Aunque el número es reducido, las iglesias siguen siendo espacios de encuentro entre diversas clases sociales.

Las campanas repicaron en todo el principado para celebrar la llegada del papa, mientras que muchos residentes se congregaron en las calles luciendo banderas de Mónaco y del Vaticano. A lo largo de su recorrido en el papamóvil, los comerciantes adornaron sus escaparates con los colores de ambos Estados, creando un ambiente festivo y acogedor.

Mensaje de unidad y protección de la vida

El papa también abordará temas como la protección del medio ambiente, una causa defendida por el príncipe Alberto II, y la “protección de la vida en todas sus formas”. Esta última expresión abarca no solo la oposición al aborto y a la eutanasia, sino también una condena a los conflictos bélicos que afectan la economía global.

Isabel Fissore, una joyera local, expresó su entusiasmo por la visita, considerando que es un momento histórico que une a los dos Estados más pequeños del mundo para difundir un mensaje de paz y amor. El arzobispo de Mónaco, monseñor Dominique-Marie David, destacó que el papa está construyendo puentes hacia diversas culturas y orígenes en un principado que alberga a unas 140 nacionalidades.

El evento culminará con una misa al aire libre en el estadio Louis II, donde se espera la asistencia de 15 000 fieles, en lo que promete ser un hito para la comunidad católica de la región y un poderoso recordatorio de la importancia del diálogo y la solidaridad en el mundo contemporáneo.