Gerardo Rubio, de 25 años, es el candidato a la Asamblea de Extremadura por Nuevo Extremismo, una formación que se presenta por primera vez a las elecciones el próximo 21 de diciembre. Rubio, que estudia Ciencias Políticas, lidera un proyecto que busca romper con las “imposiciones centralistas” y propone un modelo de soberanía progresista que prioriza las necesidades de su tierra.
Hijo de emigrantes retornados, Rubio se siente impulsado por la experiencia de su familia, quienes regresaron a Extremadura con la esperanza de construir una vida digna. En esta línea, expresa que Nuevo Extremismo nace de la necesidad de ofrecer a la juventud que ha tenido que abandonar su tierra las herramientas necesarias para quedarse, estudiar y trabajar en su comunidad.
Defendiendo el extremeñismo progresista
Rubio define el extremeñismo como un movimiento progresista y soberanista que se fundamenta en la defensa de la identidad y la autoestima de Extremadura. Asegura que este concepto no puede ser reclamado por la ultraderecha, ya que su legado proviene de aquellos que han luchado por una nueva forma de vivir y construir la región, desde la gestión de la tierra hasta la soberanía energética.
Con la vista puesta en las elecciones, el candidato sostiene que la única izquierda capaz de generar un cambio real en Extremadura es la soberanista, ya que es la que entiende las particularidades del pueblo extremeño y tiene la capacidad de resolver sus problemas desde dentro.
Propuestas concretas para un futuro viable
Entre las propuestas más destacadas de su programa se encuentra la creación de un “Peaje Eléctrico a las megaplantas” y la creación de una Empresa Pública de Energía. Además, Rubio plantea la reconversión de la Central Nuclear de Almaraz como un sistema de provisión de inercia para estabilizar la red eléctrica, señalando que la decisión de su desmantelamiento ya ha sido tomada, pero carece de un plan para el futuro.
Rubio argumenta que la intervención en el uso de la vivienda es necesaria ante el aumento desmesurado de los alquileres y propone medidas como el “tope al precio del alquiler” y la “expropiación de viviendas a fondos buitres y bancos”. Estas intervenciones buscan garantizar que los jóvenes puedan quedarse y construir un futuro en la región.
El candidato también enfatiza la importancia de recuperar la gestión comunal de la tierra, sugiriendo la creación de un “Banco Público de Tierras” que favorezca el acceso a la tierra para los pequeños agricultores, asegurando que estas medidas no deben ser vistas como una amenaza, sino como oportunidades para revitalizar el campo extremeño.
Consciente del desafío que supone la barrera del 5% para entrar en la Asamblea, Rubio hace un llamado a los votantes que simpatizan con su programa a confiar en que Nuevo Extremismo representa una alternativa viable frente a las políticas estancadas del bipartidismo. Su propuesta busca empoderar a Extremadura, ofreciendo un horizonte de esperanza y un camino hacia la autogestión y la soberanía.
En un contexto donde la ultraderecha ha ganado presencia en las instituciones, Rubio asegura que su formación no solo pretende ser un dique de contención, sino un motor de cambio que impulse a Extremadura hacia un futuro diferente. Con un enfoque en la participación ciudadana y el fortalecimiento de la identidad local, Nuevo Extremismo se presenta como una opción para aquellos que desean ver una Extremadura más fuerte y unida.
