Con la llegada de la primavera y el aumento de horas de luz solar, es fundamental prestar atención a la salud de nuestra piel. Mientras que los días más largos suelen traer una sensación de alegría y optimismo, también representan un riesgo mayor de daño cutáneo debido a la exposición al sol. El doctor Alejandro Martín Gorgojo, dermatólogo del Grupo español de dermatología estética y terapéutica (GEDET) y de la Clínica CDI, subraya la importancia de preparar la piel para esta nueva temporada.
El impacto de la radiación solar en la piel
El doctor Gorgojo explica que, durante la primavera, la piel experimenta un cambio significativo. «Pasamos de la vasoconstricción invernal a una vasodilatación por el calor, lo que puede hacer que la piel sea más susceptible a daños», señala. Además, la exposición a un «exposoma» más agresivo, que incluye radiación ultravioleta (UV), polen y contaminación, puede acentuar los problemas cutáneos.
En este sentido, es crucial proteger la barrera cutánea. «Prepararla cuidando la piel del sol y favoreciendo el consumo de antioxidantes puede disminuir el riesgo de daño solar y manchas», advierte el experto. A pesar de que la radiación solar es más intensa en verano, se estima que hasta el 80 % del sol que recibimos durante el año se produce en épocas fuera del verano. «En primavera, la incidencia de la radiación ultravioleta A (UVA) es mayor y puede degradar el colágeno, contribuyendo al daño del ADN», añade Gorgojo.
Consecuencias a corto, medio y largo plazo
La exposición ambiental en esta temporada puede provocar diversas reacciones cutáneas, entre las que se destacan:
- Incremento de rojeces: causadas por la vasodilatación por el aumento de temperatura.
- Brotes de acné y rosácea: el calor activa las glándulas sebáceas y sudoríparas.
- Dermatitis y aumento de sensibilidad: por contacto con alérgenos y contaminación.
- Activación de melanocitos: aparición u oscurecimiento de manchas antes del bronceado.
Además de estos efectos inmediatos, a medio y largo plazo, se puede experimentar daño solar, como lentigos solares y pérdida de elasticidad de la piel. El doctor Gorgojo advierte que el daño solar acumulado aumenta el riesgo de cáncer de piel, el efecto nocivo más grave.
Recomendaciones para proteger la piel
Para mitigar los riesgos mencionados, el doctor sugiere adoptar una serie de hábitos saludables. «Si tuviera que elegir uno, sería mantener un estilo de vida saludable que incluya ejercicio físico y una dieta equilibrada», afirma. También destaca la importancia de la protección solar:
- Evitar la quemadura solar: evitando la exposición en las horas centrales del día y utilizando protección física como sombreros y gafas de sol.
- Alimentación saludable: preferiblemente, seguir una dieta mediterránea.
- Ejercicio físico: mejora la circulación y la función de la piel.
- Limpieza suave: para eliminar impurezas sin dañar la microbiota.
- Antioxidantes: como la vitamina C, que ayuda a neutralizar los radicales libres.
- Renovadores cutáneos: como el retinol y los alfahidroxiácidos, que pueden mejorar la calidad de la piel si se utilizan adecuadamente.
El doctor Gorgojo también propone una rutina diaria de cuidado facial que puede adaptarse según las necesidades individuales. Para la mañana, recomienda una limpieza con productos no agresivos, un sérum antioxidante y una protección solar con un factor de protección solar (FPS) de al menos 50+. Por la noche, sugiere una limpieza suave y el uso de cremas renovadoras cutáneas dos o tres veces por semana.
La llegada de la primavera trae consigo la oportunidad de disfrutar de días más largos y soleados, pero también la responsabilidad de cuidar nuestra piel. Prepararla adecuadamente puede ser la clave para disfrutar de la temporada sin comprometer nuestra salud cutánea.
