El artista zamorano Diego Benéitez vuelve a Gijón con su nueva exposición titulada ‘Quietud’, que se presenta en la galería Bea Villamarín. Esta muestra se sumerge en la esencia del mar Cantábrico, explorando sus múltiples matices a través de una serie de marinas que invitan al espectador a una profunda contemplación.
Las obras de Benéitez, inspiradas en el famoso poema de Rafael Alberti, reflejan su búsqueda del horizonte, un paisaje que se percibe tanto infinito como lleno de posibilidades creativas. El artista, conocido por su pasión contagiosa, logra transmitir la amplitud del cielo y el mar, separando estos elementos a veces mediante líneas urbanas y otras veces costeras. Este enfoque genera una brecha que transforma sus obras en paisajes detallados que, a distancia, parecen casi abstractos.
Una reinterpretación del paisaje marino
En ‘Quietud’, Benéitez presenta una reinterpretación onírica de la realidad, donde los mares verdes, ocres y violetas se convierten en una extensión de la memoria sensorial. Estas obras, que capturan las luces crepusculares y los tonos del amanecer, ofrecen distintas versiones de un mismo horizonte, reflejando la calma y la paz en medio de un mundo frenético.
La técnica del artista es descrita como «limpia, depurada y casi etérea», lo que le permite crear postales visuales que evocan un sentido de tranquilidad. Benéitez afirma: «El cielo y sus cambios ocurren a diario; la diferencia es contemplarlos o dejarlos pasar». Esta reflexión invita al espectador a detenerse y observar, a apreciar la belleza del entorno que a menudo se pasa por alto.
El impacto de la exposición
La historiadora y comisaria María José Salazar destaca que en las bahías de ‘Quietud’ se percibe una delicadeza que actúa como antídoto contra la saturación de imágenes en la sociedad actual. Según Salazar, «los horizontes se funden en una transición difusa que induce al observador a un estado de duermevela, donde el recuerdo y el momento presente se identifican».
La exposición podrá visitarse hasta el 30 de mayo de 2024 en la galería gijonesa, donde el mar muestra todas sus luces y sombras a solo unos metros del agua. Esta es una oportunidad única para disfrutar de la obra de un artista que siempre tiene algo nuevo que aportar al mundo del arte.
