El pasado 15 de agosto de 2023, Pekín fue testigo de un impresionante desfile militar con motivo del 80 aniversario de la victoria de China sobre Japón en la Segunda Guerra Mundial. En este evento, que se desarrolló en la emblemática avenida Chang’an, se presentaron por primera vez los nuevos misiles supersónicos conocidos como «Disparos de Águila». Este despliegue no solo mostró la capacidad militar de China, sino que también sirvió como un escenario para que el presidente Xi Jinping se alineara con otros líderes mundiales en un contexto geopolítico marcado por las tensiones con Occidente.
Un nuevo eje geopolítico
En este desfile, Xi Jinping estuvo acompañado por el presidente ruso, Vladimir Putin, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, así como por el mandatario iraní, Masoud Pezeshkian. Esta reunión de líderes ha sido calificada por analistas como el «eje de la agitación», en un claro intento de mostrar que estos países no están aislados pese a las sanciones impuestas por Occidente. La Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) había dado la bienvenida a unos 20 líderes internacionales días antes, en un contexto de negociaciones con la administración de Donald Trump sobre la guerra comercial.
Investigadores como Linas Kojala, del Geopolitics and Security Studies Center, han señalado que Xi busca posicionar a China como una alternativa a la hegemonía occidental, destacando que «la era del dominio occidental indiscutible está llegando a su fin». Según Kojala, el objetivo es consolidar un orden multipolar donde las normas no sean exclusivamente occidentales, utilizando plataformas como la OCS para presentar alternativas.
Un mensaje a Occidente
Durante su discurso en la OCS, Xi Jinping hizo alusión a la situación global actual, describiéndola como un estado de «cambio y caos». Afirmó que China es la potencia responsable para guiar el mundo hacia un futuro estable. «Debemos oponernos a la mentalidad de Guerra Fría, bloquear la confrontación y las prácticas intimidatorias», destacó el líder chino.
La reunión entre Xi y Putin también sirvió para reforzar la cooperación energética entre ambos países, con Gazprom anunciando la construcción del gasoducto Power of Siberia 2 hacia China. Este acercamiento es significativo, ya que, a pesar de las tensiones internacionales, ambos líderes han reafirmado su alianza.
El desfile y la cumbre económica celebrada en Pekín han sido interpretados como un esfuerzo por parte de Xi para capitalizar la reestructuración de la política exterior estadounidense. Aunque los líderes presentes no comparten un propósito común, la demostración de poder militar y la consolidación de relaciones han reforzado la posición de Xi en el escenario global.
El evento no solo atrajo a líderes de países alineados con China, sino también a representantes de naciones con posturas críticas hacia Estados Unidos. Robert Fico, primer ministro de Eslovaquia, y Aleksandar Vučić, presidente de Serbia, fueron los únicos mandatarios occidentales presentes, evidenciando una creciente división en el orden internacional.
En resumen, el desfile del 80 aniversario en Pekín no solo celebró un hito histórico, sino que también se erigió como una plataforma para la afirmación del poderío militar chino y un mensaje claro a Occidente de que un nuevo orden multipolar está en construcción.
