Una revisión de estudios realizada por la Universidad de Buckingham revela que los aerosoles nasales, tanto en forma líquida como en polvo, podrían ser una alternativa eficaz a las inyecciones de adrenalina, comúnmente administradas mediante dispositivos como los EpiPens. Estos hallazgos fueron presentados en el Congreso Europeo de Medicina de Emergencia, celebrado en Viena el 30 de septiembre de 2023.
La anafilaxia es una reacción alérgica aguda que puede resultar mortal, desencadenada por alérgenos como frutos secos o picaduras de insectos. Durante un episodio anafiláctico, un paciente puede experimentar síntomas severos, incluyendo picazón, hinchazón en diversas partes del cuerpo, dificultad para respirar y, en casos extremos, pérdida de conciencia. Ante esta emergencia, es vital la administración inmediata de adrenalina, generalmente a través de inyecciones.
Ventajas de los aerosoles nasales
La doctora Danielle Furness, quien llevó a cabo una revisión sistemática de cinco estudios internacionales, concluyó que la administración de adrenalina por vía intranasal puede ser tan efectiva como la inyección intramuscular, y en algunos casos incluso más rápida. Estos estudios se realizaron en países como Israel, Canadá, Tailandia, Estados Unidos y Japón.
Furness destacó que el tiempo de absorción de los aerosoles nasales oscila entre 2,5 y 20 minutos, en comparación con los 9 a 45 minutos de los dispositivos inyectables. Además, los niveles de adrenalina en el plasma sanguíneo fueron similares o incluso superiores con la administración nasal, sin que se registraran diferencias significativas en la frecuencia cardíaca o la presión arterial entre ambos métodos.
Consideraciones prácticas y limitaciones
Los aerosoles nasales ofrecen ventajas adicionales en términos de portabilidad y duración. Tienen una vida útil de dos años, frente al año y medio de los dispositivos de inyección, y son más pequeños, lo que facilita su transporte. Por ejemplo, el aerosol nasal Neffy mide poco más de seis centímetros, mientras que un EpiPen supera los 15 centímetros.
La doctora Furness afirmó: «Si se aprueba su uso, los aerosoles nasales podrían convertirse en una alternativa adecuada e igual de eficaz sin agujas, mejorando la administración de adrenalina, especialmente para aquellos con fobia a las agujas». Sin embargo, es fundamental que los pacientes reciban instrucciones claras sobre su uso.
A pesar de las prometedoras conclusiones, la revisión presenta limitaciones. Todos los estudios analizados fueron ensayos de fase I, donde los sistemas de administración se probaron en adultos sanos sin anafilaxia. Además, algunos de los estudios contaron con un número reducido de pacientes y variaciones en las dosis y dispositivos utilizados, lo que limita la generalización de los resultados.
En conclusión, la investigación sobre aerosoles nasales para la administración de adrenalina representa un avance significativo en el tratamiento de la anafilaxia, pero se requieren más estudios para confirmar su eficacia y seguridad a largo plazo en condiciones reales de uso.
