Carlos Sabín: «El gato de Schrödinger es el mayor mito cuántico»

El físico Carlos Sabín ha expresado su preocupación por la creciente charlatanería en torno a la mecánica cuántica, donde conceptos científicos se utilizan de manera errónea para vender soluciones pseudocientíficas. En sus declaraciones, Sabín destaca que, a pesar de que el mundo cuántico es fascinante, afirmaciones como «todo es cuántico» desvirtúan la verdadera naturaleza de la ciencia. Esta tendencia no solo se observa en el ámbito comercial, sino también en la cultura popular, donde el famoso experimento mental del gato de Schrödinger se ha convertido en un símbolo malinterpretado del misterio cuántico.

El mito del gato de Schrödinger

Según Sabín, el gato de Schrödinger, propuesto originalmente como un ejemplo absurdo de la mecánica cuántica, se ha transformado en un paradigma cultural que confunde a la gente. «Ese ejemplo se ha convertido en el paradigma cultural de la física cuántica», afirma, señalando que la interpretación errónea de este experimento mental ha llevado a malentendidos masivos. Sabín menciona que la culpa de esta confusión también recae en la popularidad de Internet y los memes, que han contribuido a difundir esta idea de forma exagerada.

La ironía se encuentra en que, aunque el gato no puede estar vivo y muerto al mismo tiempo, muchos conceptos que antes se consideraban mitológicos, como los ordenadores cuánticos, se están materializando. «Los ordenadores cuánticos nos parecían algo muy teórico e inalcanzable hace años, pero son una realidad», explica el físico, quien también advierte que estos dispositivos aún no han alcanzado su máximo potencial.

La realidad de los ordenadores cuánticos

Sabín aclara que existen ordenadores cuánticos funcionales, pero todavía no superan a los ordenadores clásicos en tareas prácticas. «El problema es que actualmente no hacen nada que no puedan realizar nuestros ordenadores convencionales», sostiene. A pesar de la inversión masiva de grandes corporaciones como Google, IBM y Microsoft, la percepción de que la revolución cuántica está a la vuelta de la esquina es engañosa. La distancia entre las promesas de marketing y la realidad científica es cada vez mayor.

En este sentido, el físico menciona que el verdadero avance en la computación cuántica depende de la corrección de errores, un desafío técnico crucial. «Aunque tengamos errores muy bajos en cada operación, si necesitamos hacer millones de operaciones, esos errores se acumulan y arruinan todo», explica. La fragilidad de los qubits, unidades de información cuántica, plantea un reto considerable en su implementación.

En cuanto a la posición de España en la carrera cuántica, Sabín considera que el país forma parte de la estrategia europea, aunque admite que competir por tener el ordenador más potente puede no ser la única vía para avanzar en este campo. «La computación cuántica puede progresar a través de otras vías que no dependan de construir lo más grande o lo más rápido», concluye.

Con la inteligencia artificial en auge, surge la pregunta sobre el papel que jugará la computación cuántica en este contexto. «Ahora mismo es especulación. No sabemos aún si la cuántica puede aportar algo significativo en el ámbito de la IA», reflexiona Sabín, dejando claro que el futuro de esta tecnología sigue siendo incierto.